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Marrero, el portero que superó todas las vicisitudes para reinar en la final

Marrero, el portero que superó todas las vicisitudes para reinar en la final

San Sebastián (España), 15 abr (EFE).- Unai Marrero, que apunta a ser el guardameta titular de la Real Sociedad en la final de la Copa del Rey, ha tenido que superar numerosas vicisitudes en el camino para gozar el 18 de abril de una noche inolvidable contra el Atlético de Madrid.

La Copa del Rey regala cada año historias dignas de mención y de recuerdo. Algunas son colectivas, como pequeños clubes de categoría regional que consiguen hazañas que copan todas las portadas; pero otras, en cambio, son historias individuales tanto de futbolistas de menor categoría como de máxima élite. El caso de Unai Marrero es uno de ellos.

El guardameta de Azpeitia ha sido el titular de la Copa del Rey en las últimas ediciones, aunque con Imanol Alguacil, cuando la Real se metía en octavos de final, Álex Remiro tomaba el relevo. Este año ha sido diferente: los tres entrenadores que ha tenido la Real durante el curso, Sergio Francisco, Jon Ansotegi y Pellegrino Matarazzo, han optado por él en detrimento del de Cascante.

Tras superar las primeras tres rondas sin sobresaltos, aunque sí con algún que otro apuro, la Real Sociedad quedó emparejada con Osasuna. Un clásico.

El partido tuvo de todo y Zubeldia rescató a la Real en el último minuto para llevar la eliminatoria a la prórroga.

Después llegaron los penaltis. Anoeta ya entonaba el "¡Marrero, Marrero, lo lo lo lo lo lo!" al ritmo de la típica canción de la Tamborrada llamada 'Tatiago'.

Marrero detuvo el segundo lanzamiento a Moncayola. Y se giró a la grada con una sonrisa llena de confianza. Era su gran noche. Zakharyan envió a las nubes lo que pudo ser la clasificación de la Real y Catena tenía en sus pies la igualada. Entonces, en otro momento de lucidez, el portero 'txuri urdin' se volvió a hacer gigante para la locura de la parroquia realista.

Antes de los cuartos de final, Marrero sufrió una fractura del hueso malar izquierdo. No pudo estar en Mendizorroza. Tras culminar la remontada 'txuri urdin', el de Azpeitia, vestido de calle, apareció en la celebración y no pudo contener las lágrimas ante la atronadora ovación de la marea blanquiazul que se desplazó a Vitoria.

Tampoco pudo jugar la ida de las semifinales en San Mamés, pero Matarazzo le dio toda la confianza del mundo y fue titular en la vuelta con una máscara en el rostro. Completó una correcta actuación dejando la portería a cero y con un pie salvador en el descuento evitando el 1-1 de Vesga.

La Real ha vuelto a una final cinco años después, y esta vez el azpeitiarra será, salvo sorpresa, quien defienda la portería para tratar de alzar la ansiada Copa del Rey en La Cartuja. EFE

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