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Marrero hizo de Arconada en una final con el mismo guion de 1987

Marrero hizo de Arconada en una final con el mismo guion de 1987

Pedro Martín López

Redacción Deportes, 19 abr (EFE).- Hace 38 años el estadio de La Romareda en Zaragoza fue el escenario en el que la Real Sociedad se proclamó campeona de Copa del Rey ante el Atlético de Madrid. El encuentro, como en el de este sábado, tuvo a un portero 'txuri-urdin' como protagonista en la tanda de penaltis. En 1987 fue Luis Miguel Arconada, hoy fue el día de Unai Marrero.

Los paralelismos son aún más evidentes, ya que ambos encuentros se saldaron con idéntico resultado tras el tiempo reglamentario (2-2) y, en las dos finales, la Real consiguió liderar el marcador en dos ocasiones.

Arconada, para muchos uno de los mejores porteros en la historia de España, se erigió como el héroe de los suyos al detener el cuarto lanzamiento de Quique Ramos para alzar la segunda Copa en la historia de la Real, un histórico triunfo que acompañó al solitario de 1909.

Esta vez, La Cartuja de Sevilla fue testigo de la irrupción de Unai Marrero, el portero de la Copa. Bajo la sombra de Álex Remiro, titular habitual, el joven de 24 años y tras toda una vida en la Real, fue el gran héroe de la noche en la tanda de penaltis.

Como confesó tras la final, su intuición estuvo influenciada por una "chuleta" con las diferentes preferencias de los lanzadores atléticos. Así detuvo los dos primeros lanzamientos de los rojiblancos, de Sorloth y Julián Alvarez, respectivamente, dejando la responsabilidad del quinto y definitivo en las botas de su compañero Pablo Marín, con quien compartió la gloria de la tanda.

Pese a que no pudo hacer demasiado en los goles de Lookman y el propio Julián durante el partido, Marrero sacó una mano tan inverosímil como providencial a Johnny Cardoso al final de los 90 minutos. Ni siquiera creyó su intervención Alberola Rojas, que señaló de manera errónea saque de puerta. La milagrosa parada mantuvo con vida a la Real que reapareció en el tiempo extra y acabó el trabajo desde los 11 metros.

Para muchos aficionados del equipo 'txuri-urdin', la hazaña de Marrero comenzó mucho antes, el 14 de enero, con Pellegrino Matarazzo recién aterrizado en el banquillo, y con otra prodigiosa actuación en la tanda de penaltis en los octavos de final de la competición ante el Osasuna.

Como en la final de La Cartuja, el guardameta guipuzcoano salvó dos lanzamientos e hizo soñar a la parroquia del RCDE Stadium. Pese a que los aficionados del club popularizaron al delantero islandés Orri Óskarson a ritmo de Bad Bunny, a buen seguro Marrero tendrá la suya propia en las gradas de Anoeta.

Marrero y Arconada, dos porteros donostiarras que pasarán a la historia de la Real Sociedad. EFE

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