Matías Pascual: "Hacernos fuertes como grupo ha sido clave para ganar la OK Liga"
Adrián Vázquez
Barcelona (España), 30 jun (EFE).- El jugador argentino Matías Pascual (San Juan, 1989) desgrana en una entrevista con EFE las claves del título de OK Liga conquistado por el Igualada 29 años después, en una temporada en la que la cohesión del vestuario y la convicción de hacerse fuerte "como grupo" han sido el punto de partida de un éxito que parecía lejano y que, sin embargo, acabó haciéndose realidad.
"Habernos hecho fuertes como grupo, tanto a nivel humano como por todo el apoyo recibido, ha sido clave para conseguir lo que hemos conseguido. Este año ya queda para la historia por cómo se ha vivido", explica el sanjuanino.
Un compromiso que no entiende de distancias
Pascual no ha cambiado su rutina ni su manera de entender el deporte. Instalado en Castelldefels (afueras de Barcelona, noreste de España) desde su etapa en el Barça, mantiene una vida marcada por la disciplina y la constancia, incluso a costa de la distancia: cada día recorre más de 50 minutos en coche para entrenar en Igualada. Una decisión que asume con naturalidad dentro de su compromiso con el proyecto.
"No pienso en eso, pienso en trabajar, en el trabajo que tengo que hacer, en cómo puedo mejorar cada día", afirma el argentino, que insiste en que su enfoque no depende de las circunstancias, sino de una convicción personal que ha mantenido a lo largo de toda su carrera.
El pasado verano cerró una etapa de doce temporadas en el Barça, donde conquistó 38 títulos, para iniciar un nuevo reto en la capital de l'Anoia. Allí, su llegada no sólo aportó experiencia, sino también una referencia competitiva en un vestuario que terminó construyendo una identidad propia.
"Me encontré con un grupo increíble, con una gran disposición para trabajar y aprender, además de un talento extraordinario. Esa dinámica de hacernos fuertes, de apoyarnos mutuamente, junto con la confianza de la gente que ha creído en nosotros, ha sido clave, especialmente en una temporada con situaciones difíciles", resume.
La capacidad de adaptación y Les Comes como motor de la remontada
La convivencia, la humildad y la capacidad de adaptación fueron, según Pascual, determinantes en un curso en la que el Igualada no partía entre los favoritos, pero acabó creciendo hasta imponerse en los momentos decisivos.
"Una de las claves ha sido precisamente nuestra capacidad de adaptación. Veníamos de una semifinal contra el Barça, que tiene un estilo de juego muy distinto al del Liceo. No hay demasiado tiempo para ajustarse, o al menos cuesta, pero fue fundamental para poder darle la vuelta a la eliminatoria", insiste.
Tras dos derrotas por 8-2 que hacían difícil imaginar el desenlace de la serie, Pascual destaca la capacidad de reacción del vestuario y el papel de la afición, que sostuvo al equipo en los momentos más delicados y lo impulsó especialmente en los encuentros disputados en Les Comes.
"Yo le decía a mi familia que parecía que estaba jugando en Argentina. Solo tengo palabras de agradecimiento para la gente, porque lo vive y lo siente. En muchos partidos nos han levantado cuando estábamos al límite físicamente. Ese aliento te hace dar siempre un extra. Ha sido increíble", apunta.
Un título construido desde la resistencia
Con la eliminatoria igualada y el título en juego, el Igualada fue capaz de sostener la presión en el momento decisivo. "Cuando te ves en un quinto partido, lo primero que piensas es que ya no puedes fallar, pero ahí es cuando más cabeza fría tienes que tener", añade.
El Igualada supo resistir también en los momentos de mayor tensión, como cuando el capitán del Hockey Club Liceo, 'Dava' Torres, firmó el 2-2 que apretó al máximo el desenlace. Aun así, el conjunto arlequinado sostuvo el pulso hasta el final y acabó tocando la gloria en los penaltis para proclamarse campeón de la OK Liga 29 años después.
"Cada título tiene su historia, pero este tiene algo muy especial por cómo se ha dado, por cómo hemos sufrido y por cómo hemos creído hasta el final. Para mí es muy bonito poder ayudar a un grupo a conseguir algo que parecía tan difícil. Eso es lo que me llevo", afirma.
Un rol clave en un año de reivindicación personal y colectiva
Más allá del título, Pascual reconoce también el contexto personal de una temporada en la que asumió un papel relevante pese a las dudas que podían acompañar su fichaje, tanto por su edad, 36 años, como por el tramo final de su carrera. Cinco goles en las eliminatorias reforzaron su peso en el equipo, aunque él siempre ha evitado mirar fuera del trabajo diario.
"Tienes que estar centrado en lo que tienes que hacer. No puedes estar pendiente de eso. Tu esfuerzo es abstraerte y dar lo mejor estés donde estés. Me centro en mejorar cada día. Luego los resultados pueden darse o no, pero lo importante es dar siempre el máximo", subraya.
Pascual también reivindica la presión de un club como el Igualada, en una ciudad volcada con el hockey patines y que llevaba desde 1997 sin conquistar la liga. "Ese peso está ahí quieras o no", reconoce.
En ese contexto, el argentino ha puesto su experiencia al servicio de un grupo "en total sintonía", capaz de optimizar sus recursos hasta el máximo en una temporada que, además, le ha devuelto sensaciones que no vivía desde su grave lesión de tibia y peroné en noviembre de 2022, que le mantuvo casi dos años fuera de las pistas.
"Al mirar un poco hacia atrás pensaba en lo que supone estar ahora aquí delante, con tanta gente celebrando algo. He pasado mucho tiempo solo en un gimnasio, viviendo una situación difícil y una lesión complicada, y eso hace que ahora lo disfrute y lo valore muchísimo", confiesa.
La ilusión de seguir compitiendo y la posibilidad de volver a Argentina
Un título que también dedica a su familia y a todos los que le acompañaron en ese camino, con la sensación de haber vuelto al más alto nivel y con la mirada puesta en lo que viene, en un equipo que afrontará una nueva etapa con varios cambios en la plantilla.
"Muchos compañeros han tomado otros caminos, y eso hace que el grupo tenga que reestructurarse de nuevo. Creo que será una etapa nueva, pero afrontada con toda la ilusión, como venimos haciendo, con las mismas ganas, la misma dinámica y ese espíritu competitivo de pelear cada partido", señala.
A sus 36 años, Pascual no pierde la motivación y ya piensa en el futuro inmediato, con la 'Champions' como próximo reto, sin cerrar ninguna puerta. "Estoy disfrutando muchísimo y con ganas de seguir. Tengo un año más aquí y estoy muy feliz. Nunca se sabe lo que puede pasar. Volver a Argentina sería un placer enorme, porque allí se vive el hockey de una forma muy especial", concluye. EFE
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