Ministro checo dice que Israel "es un país civilizado rodeado de enemigos incivilizados"
Jerusalén, 14 abr (EFE).- El ministro checo de Exteriores, Petr Macinka, insinuó este martes en Jerusalén que a Israel no se le puede exigir el mismo respeto por los derechos humanos que a otros ya que es un "país civilizado rodeado de enemigos incivilizados", y comparó su situación con la de una "aldea de caníbales".
"Israel es un país civilizado rodeado de enemigos incivilizados (...) Ese es el problema. No saben a qué se enfrenta Israel", dijo Macinka, en una rueda de prensa en Jerusalén con su homólogo israelí, Gideon Saar, tras expresar su oposición a la "democracia liberal" que los europeos progresistas "solo piensan en exportar".
Macinka añadió que se está juzgando a Israel "porque intentan mirarlo con sus ojos liberales, democráticos y defensores de los derechos humanos", lo que describió como una posición ingenua, y puso el ejemplo de una aldea caníbal.
"No entienden que, como dije hoy en una pequeña broma, es como si llegaran a una aldea de caníbales y dijeran: 'Los amamos porque respetamos los derechos humanos'. Y los caníbales responden: 'Bueno, nosotros también los amamos, ¡buen provecho!'", dijo el ministro.
Por su parte, Saar respondió que no se trata de que Israel sea o no juzgado por sus derechos humanos, sino de la "imagen falsa" a su juicio que algunos países transmiten.
"No es que estas personas juzguen los derechos humanos en este país. Tienen mucho poder, y además difunden una imagen falsa de la historia porque consideran a Israel un proyecto colonial. Nosotros somos el pueblo indígena de esta tierra", dijo el político.
Preguntado por el traspaso de la embajada de la República Checa de Tel Aviv a Jerusalén, Macinka dijo que la decisión no tiene fecha y no depende solo de él, sino del gobierno de coalición, pero aseguró que es un acto que a él "personalmente" le gustaría abordar e inaugurar como ministro de Exteriores.
"Hay dos niveles de reflexión al respecto. Uno es el simbólico, importante para Israel, pero también hay un nivel práctico", expresó el ministro, explicando que las sedes gubernamentales israelíes ya están en Jerusalén.
Israel considera a Jerusalén (incluida su parte este, ocupada en 1967 y anexionada unilateralmente en 1980) como su capital "única e indivisible", algo que no reconoce la mayor parte de la comunidad internacional.
La mayoría de los países mantienen su embajada en Tel Aviv y cuentan en su lugar con oficinas o consulados en Jerusalén, algunos de los cuales, como el de España, fueron establecidos antes del nacimiento del Estado de Israel, y sirven también para dar servicio a los palestinos residentes en la ciudad y en el territorio ocupado de Cisjordania. EFE
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