Mohamed Ouahbi, el DT discreto que ha transformado a Marruecos
Los Angeles, Estados Unidos, 6 Jul 2026 (AFP) -
Aunque lejos de los focos, Mohamed Ouahbi ha trabajado durante años en centros de formación en Bélgica antes de que su país, Marruecos, se fijara al fin en él para confiarle las riendas de los Leones del Atlas, a los que quiere llevar ahora al título mundial.
"Marruecos ha entrado en una nueva era, una era en la que debemos creer en nuestra capacidad para ser consagrados campeones del mundo". Este mensaje, Ouahbi lo lanzó a quien quisiera escucharlo tras la victoria contra Haití (4-2) en la fase de grupos del Mundial.
Algunos pensaban, por su parte, que dado el modesto rival derrotado aquel día, quizá era prematuro hacer una declaración de intenciones tan grandilocuente.
Pero que no haya malentendidos: dentro de Ouahbi entran en simbiosis el discurso y el método, vinculados por la misma voluntad de aprovechar la excelente trayectoria lograda en 2022 en Catar, donde los marroquíes alcanzaron las semifinales, derrotados por Francia.
Esa actuación, la mejor hasta la fecha de un país africano en un Mundial, ha cambiado el estatus de la selección en el concierto de las naciones.
Una gesta a la que se unió, el año pasado, el título mundial sub-20 logrado por Marruecos Chile, tras vencer en su camino nada menos que a España, Brasil, Francia y Argentina.
- Media vida en el Anderlecht -
Ese equipo de jóvenes fue moldeado por Mohamed Ouahbi. Un entrenador al que nadie conocía en el país norteafricano hasta 2022, fecha de su nombramiento por el presidente de la Federación Marroquí de Fútbol, Fouzi Lekjaa, quien se vio interpelado por la calidad de su labor como formador realizada en el Anderlecht.
En efecto, todo comenzó en Bélgica, donde nació en 1976 en Schaerbeek, en las afueras de Bruselas, y donde se apasionó por el balón al seguir el recorrido de Marruecos en el Mundial de 1986 en México, cuando los Leones del Atlas alcanzaron por primera vez los octavos de final.
Pero no logró convertirse en jugador profesional. Ouahbi, que compaginaba su trabajo de profesor de educación física con el fútbol, empezó a los 21 años como formador en el Maccabi Bruselas.
En 2003, fue contratado por el Anderlecht para entrenar a distintas secciones de las categorías inferiores.
Contribuyó a la aparición de varios futuros internacionales belgas, como Youri Tielemans o Jérémy Doku, hasta convertirse, trece años más tarde, en segundo entrenador del primer equipo durante unos meses, antes de retomar sus funciones en el centro de formación.
En 2022, tras un breve paso por Arabia Saudita, en el club Al-Fateh, llega el momento de trabajar por su país.
En tres años, construye un equipo en torno a jóvenes mayoritariamente binacionales, inscribiéndose en la estrategia puesta en marcha desde hace dos décadas por la Federación Marroquí, y alcanza así la consagración en el Mundial Sub-20.
Argumento sufuciente para ser nombrado como sucesor de Walid Regragui, quien dimitió después de una Copa de África ganada en los despachos en casa a Senegal.
- "Juego ofensivo, control y presión" -
Ouahbi, que defiende un estilo de juego ofensivo, basado en el control y la presión alta, ha logrado aglutinar en torno a su proyecto a los jugadores y también a los aficionados.
"Había dudas sobre su capacidad para dirigir una selección llena de estrellas, pero lo que vimos en los partidos amistosos fue prometedor", recuerda el antiguo internacional Abdelaziz Bennij en declaraciones a la AFP.
Ouahbi "realmente aportó un valor añadido y no se limitó a continuar el trabajo existente", estima el ex internacional Aziz Bouderbala, uno de los artífices de la gesta marroquí en el Mundial de México 1986.
En el Mundial, liderado por el capitán Achraf Hakimi, Brahim Diaz o también Ismaël Saibari, revelación del torneo con tres goles marcados, Marruecos lanzó un primer mensaje contundente contra Brasil (1-1), antes de eliminar a Países Bajos en la tanda de penales en unos épicos octavos de final, para después ganarse el derecho a desafiar a Francia en cuartos.
"Cuando asumí las riendas de la selección, quería imponer mi sello y mis principios de juego", dijo Ouahbi.
Lo ha logrado en apenas algo más de tres meses, abriendo una nueva era en la que sólo tres partidos le separan de la leyenda.
nip/lle/iga/mcd