Moscas del Ártico colonizan cuevas de la Antártida y podrían alterar su ecosistema, según científicos
Santiago, Chile, 27 Ago 2026 (AFP) -
Una mosca nativa del Ártico fue observada por primera vez reproduciéndose y formando colonias en el ambiente natural de la península Antártica, una expansión que podría amenazar a otras especies de la región, según científicos consultados por la AFP.
El aumento de las temperaturas por el cambio climático favorece, según los científicos, la llegada de especies invasoras a la Antártida.
Según Naciones Unidas, la península es una de las regiones que más se ha calentado en el último medio siglo, con un aumento de casi 3°C.
Una expedición del instituto de investigación Centro Internacional Cabo de Hornos grabó durante el último verano austral, entre diciembre y marzo, a las moscas de la especie Trichocera maculipennis y sus larvas asentadas en cavernas, cerca de pingüineras.
En los últimos cinco años se reportó la presencia del insecto en alcantarillas de bases científicas y militares de la Antártida. Pero ahora "están haciendo su ciclo de vida en ambiente natural", dice a la AFP el biólogo Hugo Benítez, que lidera al equipo de investigadores.
"El cambio climático está aumentando las chances (...) de dar un ambiente más propicio a especies que no vivían en este lugar", agrega.
Se presume que el insecto llegó a bordo de barcos turísticos, científicos y militares y logró establecerse en la Antártida debido a los cambios de temperatura, señaló Benítez.
El biólogo, que investiga a las especies invasoras desde hace una década, ya había alertado en un estudio publicado en la revista Zoologischer Anzeiger en 2025 que esta mosca se estaba adaptando a la Antártida tras su larga odisea desde el Polo Norte.
El estudio realizado en 294 especímenes, recolectados en cuatro estaciones de la Antártida, comprobó que sus alas se acortaron a la mitad y adoptaron una forma triangular en vez de redonda.
Según el científico, las larvas en el suelo provocan un aumento de temperatura que es imperceptible, pero que puede generar "una desestabilización ecosistémica del ambiente".
"Los ecosistemas terrestres antárticos cuentan con pocas especies (...). La incorporación de otra (...) a estos ecosistemas podría tener un impacto bastante significativo y, en ese sentido, es motivo de gran preocupación", comenta a la AFP Arlie McCarthy, investigadora del Instituto Helmholtz de Biodiversidad Marina Funcional de Dinamarca, ajena a la investigación.
Una de las hipótesis de la nueva investigación, aún por publicar, es que esta alteración del ecosistema podría llegar a desplazar de sus territorios a los pingüinos "en no más allá de 20 años", según Benítez.
La mosca "llegó para quedarse", pero "tenemos que buscar estrategias en conjunto con la ciencia para evitar que (...) generen este daño ecosistémico", afirma.
El equipo de científicos ya elabora trampas con feromonas para atraerlas y mitigar su expansión.
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