Moscú deja de ser una fortaleza inexpugnable para los drones ucranianos
Moscú, 20 jun (EFE).- La capital rusa, al margen de las vicisitudes de la guerra durante más de cuatro años, esta semana dejó de ser una fortaleza inexpugnable para los drones ucranianos, que demostraron que Kiev puede amenazar al mismo corazón de Rusia.
"Mi abuela, cuando vió las noticias, dijo: 'Mira, ya empezó la guerra'. Se ve que la generación mayor también empieza a abrir los ojos. Creo que mientras (el presidente ruso, Vladímir) Putin no acepte la paz, los ataques continuarán", comentó Timur, un residente en Moscú, en una carta al portal Meduza.
Ni sirenas ni refugios antiaéreos
Cientos de drones han atacado en los últimos días -187 fueron derribados en la noche del jueves- las afueras de la urbe más grande de Europa (13 millones). Los moscovitas ya no ven los efectos de la guerra por televisión, sino en directo, con sus propios ojos.
Por primera vez desde 2022, el pánico cunde entre los moscovitas, tanto los que viven en los barrios del sur de la capital, como entre aquellos que ya descansan en las dachas y casas de campo, y que ven sobrevolar los aparatos no tripulados por encima de sus cabezas cuando trabajan en el huerto.
Lo mismo se puede decir de los que sufren el déficit de combustible en las gasolineras, problema que comenzó en la anexionada península de Crimea, pero que ha golpeado ya a la gran ciudad, donde se han disparado los precios, ya que algunas compañías tienen que importar gasolina de la vecina Bielorrusia.
La indignación se vio agravada por la ausencia de sirenas de alarma en los barrios afectados, lo que incluye a la adyacente región de Moscú, y la ausencia de las tradicionales notificaciones a través de mensajes de texto, ahora que las autoridades han ralentizado los servicios de mensajería de Telegram y WhasApp.
"Ni SMS ni sirenas. Toda la información se encuentra en los chats locales. Ahí hay mucha más información que en la televisión", señaló otro lector. A lo que una vecina del barrio industrial donde se encuentra la refinería golpeada dos veces esta semana (Kapotnia) denunció que las explosiones la despertaron antes de las 5 de la mañana, pero nunca llegó a recibir una alerta oficial.
Las autoridades se excusaron con el argumento de que los avisos sólo se producen en casos "extremos" de "amenaza directa" para la vida de los habitantes de un barrio o una infraestructura en concreto.
"La notificación masiva sobre una situación no muy evidente puede causar más daño que la propia amenaza (...), provocando el pánico y el caos", esgrimieron, según medios locales.
Los moscovitas también se quejan de la falta de información sobre los refugios antiaéreos, a lo que los funcionarios responden que dicha información sólo se desvelará en caso de movilización o "tiempo de guerra".
Debido al apagón informativo en los medios públicos, los rusos residentes en el extranjero son los que, en ocasiones, informan a sus familiares del peligro.
Sensación de indefensión
"Es una lotería", comentan tanto los residentes como algunos analistas en las redes sociales, donde las blogueros militares no ahorraron críticas contra las autoridades por su falta de previsión.
Algunos rusos reaccionan con duras críticas al Kremlin por no detener ya las hostilidades como proponen los ucranianos y europeos, aunque otros exigen a Putin que bombardee Kiev con todas las fuerzas a su disposición.
"Los drones volaron literalmente sobre mi cabeza. Estaba aterrorizada. Vuela, se oye su zumbido y tú estás en la cama rezando: ¡Ojalá lo derriben, que no caiga sobre mí! (...) La sensación es que yo estoy sola en esta pesadilla", señalo Alina a los medios.
El personal de establecimientos públicos como guarderías no ha sido instruido cómo comportarse en caso de ataque con drones. Nadie sabe cómo organizar la evacuación de los niños, denuncia una madre.
"Era de tontos esperar que en el quinto año de guerra sobre Moscú no volarán drones. Ojo por ojo, diente por diente. Nuestros soldados atacan edificios de viviendas en Kiev y el Monasterio de los Cuevas, y los ucranianos golpean fábricas", señala Elli, que vive en el barrio de Osintsovo.
Otro ironizan sobre cómo el 'segundo ejército del mundo' permite que Kiev ataque una instalación estratégica a 20 kilómetros del Kremlin. Además, no son pocos los que esperan un invierno muy duro si no cesan los bombardeos.
El canal Astra publicó el sábado un vídeo en el que aparentemente las autoridades instalan una batería antiaérea en el edificio más alto (150 metros) del barrio de Chertánovo (sur) con la ayuda de un helicóptero.
Es imagen ya se vio hace un mes en otro edificio de viviendas del barrio norteño de Sokolniki con un sistema de misiles tierra-aire Pantsir, el mismo que el ejército ruso emplea para proteger instalaciones estratégicas como el Ministerio de Defensa.EFE
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