Mucho más que un club: el Amedspor kurdo desafía a los gigantes del fútbol turco
Dogan Tilic
Ankara, 16 oct (EFE).- Un club capaz de desafiar a los gigantes del fútbol turco con un presupuesto modesto y de convertir cada partido en una expresión de su identidad. Eso es lo que significa el Amedspor para millones de kurdos en Turquía.
El club, afincado en Diyarbakir, considerada la 'capital' kurda del país, ha irrumpido en la élite del fútbol turco con victorias sorprendentes, algunas tensiones políticas y una afición que ve en sus colores mucho más que un equipo: un símbolo de pertenencia y reconocimiento.
"Tu nombre puede convertirse en tu destino. Eso es precisamente lo que le ocurrió al Amedspor", explica Vahap Coskun, autor del libro 'Amedspor: identidad sobre el terreno de juego'.
Esta frase resume la trayectoria de un club que en pocos años ha pasado de la tercera división hasta la parte alto de la tabla de la Superlig, la primera visión en Turquía.
El Amedspor tiene sus orígenes en el Melikahmet Turanspor, un club amateur fundado en la ciudad en 1972.
En 1990 pasó a manos del Ayuntamiento de Diyarbakir y adoptó el nombre de Diyarbakirspor. Tras competir durante años en las distintas categorías inferiores del fútbol turco, cambió su denominación por la actual en 2014.
El nombre no es un detalle menor. Durante los años de actividad armada de la guerrilla kurda PKK, un conflicto que dejó más de 45.000 muertos, utilizar el nombre histórico de Amed para referirse a Diyarbakir podía generar tensiones políticas e incluso consecuencias judiciales.
Hoy, el Amedspor es comparado por muchos de sus aficionados con el Barcelona, por su famoso lema de "más que un club", y se ha consolidado como todo un referente de la identidad kurda.
Sin embargo, su protagonismo actual no se explica únicamente por su dimensión política y cultural, sino también por el rendimiento deportivo de las últimas temporadas.
Un recién llegado que desafía a los grandes
Con una plantilla de 28 futbolistas, 16 de ellos extranjeros, y una edad media de 26,7 años, el equipo actual presenta un valor de mercado de penas 31,85 millones de euros, siendo el delantero nigeriano Gift Orban el más valioso, con siete millones.
El club se financia con ingresos de la federación turca, patrocinios, venta de entradas y otros productos, así como donaciones de empresarios y aficionados, que aportaron casi el 70 % de su presupuesto la pasada temporada, según los datos oficiales del Amedspor.
Pese a esos recursos modestos, el Amedspor ha logrado situarse entre los protagonistas de la máxima categoría del fútbol turco, a la que ascendió solo el año pasado.
Tras las primeras siete jornadas de la actual temporada, el conjunto se colocó provisionalmente en cabeza después de vencer el sábado a domicilio al Konyaspor, con un partido pendiente respecto a algunos de sus rivales.
Su trayectoria incluye victorias frente al Trabzonspor de Mohamed Salah (2-1), al Beşiktaş (3-2) y al Başakşehir (5-0), tres de los clubes más renombrados de Turquía.
Bajo la dirección del técnico albanés Besnik Hasi, el Amedspor solo ha encajado una derrota en el inicio liguero y se ha convertido en uno de los conjuntos más llamativos del campeonato.
La diferencia económica con los grandes clubes es considerable. El valor de mercado del Galatasaray asciende a 381,5 millones de euros; el del Beşiktaş, a 273,5 millones; el del Fenerbahçe, a 261 millones, y el del Trabzonspor, a 184,3 millones.
Para Naci Sapan, veterano periodista deportivo de Diyarbakir, el club ha desarrollado su estructura con el Barcelona como modelo y aspiración desde que pasó a manos municipales.
"El Amedspor ya no es solo un club de fútbol de Diyarbakır. Parece haber conseguido convertirse en el equipo de los kurdos allí donde vivan", explica en declaraciones a EFE.
Entre la identidad y la hostilidad
La proyección del equipo también está vinculada a la evolución de la cuestión kurda en Turquía.
El PKK anunció recientemente el abandono de las armas y su disolución, mientras que los sucesivos gobiernos turcos han impulsado iniciativas para reducir las tensiones con la población kurda.
En ese contexto, el Amedspor ha podido beneficiarse de un entorno algo más favorable.
Sin embargo, sus desplazamientos a estadios de equipos cuyas aficiones incluyen sectores nacionalistas turcos siguen estando marcados por episodios de hostilidad.
En algunos encuentros se exhiben símbolos y consignas asociados a los años del conflicto, y los jugadores kurdos han sufrido insultos racistas.
Tanil Bora, escritor turco especializado en fútbol, señala a EFE que la reacción ante el equipo ha cambiado respecto al pasado.
"El Amedspor es visto como una herramienta para aliviar las tensiones en torno a la cuestión kurda y conseguir la aceptación de los kurdos. Incluso hoy, mientras está en marcha un proceso de paz con el PKK, las aficiones rivales llenan los estadios durante sus partidos con cánticos racistas obscenos", afirma.
No obstante, Bora destaca que tanto las fuerzas de seguridad como la Federación Turca de Fútbol están imponiendo sanciones por estos comportamientos, algo que, según recuerda, no ocurría de la misma forma en el pasado.
La relación entre el club y su comunidad también se manifiesta en el debate sobre la composición de la plantilla.
Según Bora, muchos aficionados preferirían que el Amedspor siguiera un modelo como el de la Real Sociedad o el Barcelona, con fuerte presencia del jugadores locales y de la cantera.
"A medida que el club ascendió a categorías superiores, ese compromiso se fue debilitando por la presión de la competición", afirma otro reputado periodista deportivo, İrfan Aktan.
Así, el club afronta su nueva etapa en la élite con un doble desafío: competir entre los grandes del fútbol turco y gestionar el peso de una identidad que, para buena parte de sus seguidores, convierte cada partido en algo más que un encuentro deportivo.EFE
Dt-jk/ll/apa