Moscú, 17 jul (EFE).- El veterano político ruso Borís Nadezhdin, que fue inhabilitado este viernes como candidato en las próximas elecciones legislativas, era la última esperanza de la oposición, ya que representa tanto el creciente descontento con la guerra como el voto de protesta contra el presidente, Vladímir Putin.
"Lamentablemente, Putin no sabe muy bien cómo funciona el mundo moderno. Esa es la realidad", comentó recientemente en una entrevista con EFE, tras el bloqueo de las redes sociales occidentales y la ralentización de internet.
Nadezhdin, de 63 años y cuyo apellido es muy similar a la palabra esperanza en ruso (Nadezhda), era el único candidato independiente con opciones de lograr un acta de diputado en la Duma o Cámara de Diputados en los comicios de septiembre.
El futuro del actual régimen "depende de varias cosas: la situación en el frente, la marcha de la economía y el estado en que esté Putin (...) El viento ha dejado de soplar a favor de Putin. Va a tener cada vez más problemas para retener el poder", señaló, en declaraciones al portal Meduza.
En política desde la Perestroika
Físico de formación, entró en política durante la Perestroika, en los últimos años de existencia de la Unión Soviética. Fue elegido diputado municipal en la región de Moscú en 1990 y después se unió al Movimiento de Reformas Democráticas.
Asegura que su idea era dedicarse a la política hasta llevar a buen puerto las reformas liberales postsoviéticas para después regresar a su auténtica vocación, la ciencia.
Trabajó en el Kremlin entre 1997 y 1999. Primero como asesor del viceprimer ministro Boris Nemtsov, asesinado en 2015 a escasa distancia de la plaza Roja; después como consejero del primer ministro Serguéi Kiriyenko, actual número dos de la Administración presidencial.
Nadezhdin abandonó el Kremlin meses antes de la llegada de Putin para integrar la Unión de Fuerzas de Derechas, partido liberal con el que fue elegido diputado federal.
Aspirante presidencial
Durante las siguientes dos décadas se centró en la política municipal, aunque participaba asiduamente en debates televisivos, a los que dejaron de invitarle cuando condenó el referéndum constitucional de 2020 que permitía a Putin presentarse a la reelección en 2024 y 2030.
Con el apoyo del partido minoritario Iniciativa Civil, Nadezhdin sorprendió a propios y extraños al anunciar en octubre de 2023 su candidatura presidencial.
Pocos analistas se lo tomaron en serio, pero a principios del año siguiente miles de personas acudieron al llamamiento a apoyar su registro ante la Comisión Electoral Central (CEC). Las colas para firmar se convirtieron en la primera manifestación pública de los partidarios de la oposición en dos años de guerra.
La popularidad de Nadezhdin no dejó de crecer y, según su testimonio, llegó a alcanzar el 15 % de intención de voto, ya que aglutinó el voto de protesta contra la guerra y la represión de las libertades fundamentales.
Entonces, cuando llegó la hora de registrar su candidatura, la CEC decidió rechazar las firmas por defectos de forma, lo que él vincula con el miedo a que un candidato pacifista le hiciera sombra a Putin.
El dilema entre Lenin y Navalni
Recientemente, anunció su intención de presentarse a las parlamentarias del 20 de septiembre, pero hace una semana fue declarado agente extranjero.
Con todo, hizo oídos sordos a los avisos de las autoridades y decidió proseguir su campaña, tras lo que fue detenido el pasado lunes y acusado formalmente de extremismo por colgar en las redes sociales un enlace con una imagen del fallecido líder opositor Alexéi Navalni, a cuyo entierro acudió hace dos años.
La prensa independiente informó de que su exclusión de la carrera electoral no había sido una decisión de su antiguo jefe, Kiriyenko, sino de las fuerzas de seguridad, que no quieren ver ni un ápice de disenso en las primeras legislativas de la guerra.
"Tengo dos opciones, la senda de Lenin o la de Navalni. Lenin se exilió en 1907 y cuando volvió diez años después se convirtió en líder del país. Navalni decidió regresar y todos sabemos qué le ocurrió", comentó.
Aunque admitió públicamente que se planteó abandonar Rusia para proteger a su familia, las autoridades emitieron el jueves un dictamen que se lo impedía por impago de deudas por valor de unos 20.000 dólares (unos 17.500 euros).
Nadezhdin aseguró antes del juicio de este viernes que "este régimen no tiene ningún futuro", ya que se sostiene exclusivamente "en el miedo", y que tanto los jóvenes como las élites "no quieren vivir en Corea del Norte 2.0".EFE
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