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Nancy Cartwright, premio BBVA, por vincular filosofía y ciencia para mejorar la sociedad

Nancy Cartwright, premio BBVA, por vincular filosofía y ciencia para mejorar la sociedad

Madrid, 22 abr (EFE).- La filósofa Nancy Cartwright, de la Universidad de Durham (Reino Unido) y la Universidad de California San Diego (Estados Unidos), ha sido galardonada con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Humanidades por tender puentes entre la filosofía y la ciencia para fundamentar políticas públicas eficaces.

Con su trabajo, al que ha dedicado más de cinco décadas, Cartwright ha ofrecido una innovadora visión de qué es la ciencia y cómo puede ser aplicada, que va más allá de la idea de que la ciencia es una combinación de teorías y experimentos, o que todo el conocimiento es reductible a la ciencia y que, por tanto, la ciencia y el mundo real responden a patrones deterministas.

Para Cartwright, el mundo es demasiado complejo para que una sola ciencia lo explique todo. Desde su punto de vista, el mundo es un mosaico de muchas piezas que se pueden analizar desde distintas disciplinas (matemáticas, economía, sociología, antropología...) y que, en conjunto, permiten entender el mundo.

Su visión de la filosofía y la ciencia ha permitido fundamentar "las decisiones sobre políticas públicas basadas en la evidencia científica", destacó el jurado del premio.

"Soy una gran defensora de la interdisciplinariedad porque el conocimiento tiene que combinarse con otros conocimientos y encontrar la manera de con todos ellos -economía, antropología, sociología...- hacer lo que yo llamo ingeniería social para construir mejores sociedades", dijo Cartwright en una rueda de prensa digital ofrecida tras el fallo del jurado.

Porque "no estoy interesada en usar la ciencia para entender el mundo sino para cambiarlo". "Estoy interesada en usar nuestro mejor conocimiento de las ciencias sociales para construir mejores sociedades", añadió.

Y para eso "la clave es conseguir que los filósofos colaboren más con los científicos", aunque "es difícil porque hablamos lenguajes diferentes pero creo que es importante esforzase por lograrlo", subrayó.

Un enfoque innovador

Educada en una comunidad presbiteriana que desde niña fomentó su capacidad para el debate racional, Cartwright (New Castle, Pensilvania, Estados Unidos, 1944) se licenció en Matemáticas en la Universidad de Pittsburgh y se doctoró en Filosofía en la Universidad de Illinois, impulsada por la fuerte convicción de que esta disciplina puede ser una herramienta útil para cambiar el mundo.

Se especializó en la filosofía de la física, donde desarrolló una profunda visión crítica frente a la supremacía de las leyes universales.

Al observar aplicaciones prácticas como el desarrollo de láseres y participar en la misión espacial Gravity Probe de Stanford en los años 70, se vio que la teoría pura a menudo se quedaba corta y requería complementarse ineludiblemente con conocimientos prácticos y de ingeniería.

El resultado de sus ideas fue el libro 'Cómo mienten las leyes de la Física' (1983), donde argumentaba que las leyes fundamentales de la física son en realidad idealizaciones, verdaderas únicamente dentro de modelos simplificados y altamente controlados.

Después, en su obra 'El mundo parcheado' (1999), rechazó la idea de una 'Teoría del Todo' unificada y lanzó la idea de que la vida es una realidad "troceada", un mosaico o universo plural en el que cada disciplina tiene sus propias leyes y donde además de la física hay lugar para otras ciencias como la biología o la economía.

Ciencias sociales

A partir de 1991, tras asumir la cátedra Popper en la London School of Economics, Cartwright se enfocó a las ciencias sociales.

Desde la interdisciplinariedad, Cartwright es una firme defensora de lograr un entendimiento profundo de la práctica investigadora para mejorar "la toma de decisiones sobre políticas públicas basadas en la evidencia científica", tal y como destacó el fallo del jurado. EFE

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