Nicaragua abre el primer crematorio para dar el último adiós a las mascotas
Managua, 16 may (EFE).- Nicaragua abrió el primer crematorio exclusivo para animales, un servicio que busca transformar la manera en que las familias despiden a sus compañeros de vida, en Managua tras décadas enterrando las mascotas en patios, fincas o, incluso, desechándolas junto a la basura.
Bajo el nombre de Pethelios, nació a partir de una necesidad emocional más que comercial hasta abrir puertas en enero pasado. Detrás de ello, hay un empresario amante de los animales que, tras perder a su mascota, descubrió que en Nicaragua no existía un servicio acorde al vínculo afectivo.
"Más allá de rentable, esto llena una necesidad", explicó a EFE el coordinador de marketing del proyecto, Michael Lee Morales, quien estudió mercadotecnia y forma parte del equipo operativo y de atención a las familias.
El servicio funciona las 24 horas, los siete días de la semana. Cuenta con cuatro operadores divididos en turnos y un equipo de diseño encargado de personalizar las urnas con fotografías, nombres, fechas y mensajes de despedida.
Cada proceso incluye el retiro de la mascota, cremación y entrega de una urna personalizada hasta el domicilio de la familia. Los precios oscilan entre 100 y 600 dólares, dependiendo principalmente del peso del animal y del tiempo de incineración requerido, que puede durar hasta dos horas.
"El incinerador funciona a base de diésel y mientras más grande es la mascota, más tiempo tarda el proceso", explicó Lee Morales.
El equipo fue importado del extranjero y está diseñado exclusivamente para animales. Según sus operadores, alcanza temperaturas de hasta 1.200 grados celsius y cumple con permisos ambientales y sanitarios exigidos por las autoridades nicaragüenses.
Acompañar el duelo
En apenas cinco meses de operaciones, el crecimiento ha sido sostenido: lo que comenzó con una sola cremación durante el proyecto piloto se convirtió en un servicio que actualmente realiza entre tres y cuatro cremaciones diarias.
Pero más allá de las cifras, quienes trabajan en el lugar aseguran que la carga laboral reside en acompañar el duelo de las familias. Lee Morales recuerda especialmente el caso de una mujer de la tercera edad que vivía sola y perdió a su perra después de 11 años de compañía.
"Ella decía: 'Era mi compañera, mi amiga, mi familia'. La abrazaba, la besaba y lloraba sin parar. Nosotros no podemos acelerar ese momento, solo acompañar", relató.
Otro de los servicios recientes fue solicitado por una familia que, ante el deterioro irreversible de su mascota, decidió prepararse antes de practicarle la eutanasia. La familia buscaba evitar enterrarla y conservar un recuerdo tangible de ella.
Más allá de las mascotas: tortugas, iguanas y monos
Aunque el servicio está enfocado principalmente en perros y gatos, el crematorio también ha recibido animales poco comunes. Entre los casos más particulares figuran tortugas, monos, iguanas y cobayas, reflejo de cómo el concepto de mascota se ha ampliado en los hogares nicaragüenses.
Desde las provincias más rurales del país han recibido, inclusive, solicitudes para cremar caballos y vacas. Sin embargo, la capacidad actual del incinerador no permite procesar animales de gran tamaño.
"Estamos trabajando en eso", comentó Lee Morales al señalar que la empresa ya cotiza equipos más grandes para instalar en la zona norte del país y responder a una demanda que no esperaban encontrar tan rápido.
En Nicaragua, donde históricamente no ha existido una cultura de cremación animal, la iniciativa también enfrenta barreras culturales y económicas. Sin embargo, sus impulsores aseguran que cada vez más personas consideran a sus mascotas parte de la familia y buscan despedirlas con dignidad.
"Todas las despedidas son emotivas (...) Cada familia vive el duelo de manera distinta, pero todas quieren honrar el amor que recibieron de su mascota!, afirma Lee Morales. EFE
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