'No tengo miedo' revive el Mundial de México 86 para retratar la pérdida de la inocencia
David Álvarez
Ciudad de México, 7 jul (EFE).-Tras la trágica eliminación de la selección mexicana del Mundial de Fútbol 2026, la serie nacional 'No tengo miedo', que se estrena el próximo 8 de julio, buscará evocar en los espectadores el Mundial de 1986, cuando México fue anfitrión del torneo en medio de una profunda crisis económica.
Cuatro décadas más tarde, Fátima Molina, coprotagonista de la producción respaldada por Netflix, reconoce a EFE que la Copa Mundial en México suele despertar un sentimiento de cohesión entre la población, al tiempo que eclipsa problemas e injusticias que deben atenderse.
"Al ver tantas problemáticas en mi país me siento un poco culpable de que disfrutemos el Mundial", lamenta la actriz, conocida por haber trabajado con el director mexicano Ernesto Contreras, cocreador de la serie y realizador de cintas como 'Sueño en otro idioma' (2017).
La reflexión de Molina surge de la trama de 'No tengo miedo', una historia en la que Miguel, un niño de 10 años, encuentra a un menor secuestrado en un hoyo de un pueblo de Veracruz (este de México), mientras se disputa el Mundial de 1986 y Diego Maradona hace historia en el Estadio Ciudad de México (antes Azteca).
Con 13 años, Ian Andrade interpreta a Chava, uno de los amigos de Miguel, quien considera que los niños cada vez "se dan más cuenta de lo que pasa en el mundo", especialmente en México, donde la criminalidad se ha disparado en las últimas cuatro décadas.
"Los papás tendrían que estar más atentos y, no, la realidad es que es todo lo contrario", admite Andrade, quien empatiza con los menores que tienen papás que "hacen cosas que a ellos (menores) no les parecen bien".
Por ello, Alejandro Zuno, uno de los tres directores de la serie de diez capítulos, reconoce que la trama principal se centra en cómo "se pierde la inocencia" de los menores en un territorio como el mexicano y en cómo los adultos terminan mostrando la maldad a sus propios hijos.
"Se dan cuenta de que existe la maldad y de que no necesariamente tienen que estar de ese lado. Se vuelven conscientes de que existe, pero también de dónde están los límites y las fronteras", aprecia Zuno sobre la madurez de las infancias mexicanas.
Inspiración europea
Aunque la historia pueda parecer completamente mexicana, en realidad se trata de la adaptación de la novela homónima publicada en 2001 por el escritor italiano Niccolò Ammaniti.
"Esto es una historia que puede conectar con cualquiera, te puedes sentir identificado donde quiera que estés o en la mayoría de los pueblos del mundo", resalta Zuno.
El cineasta considera que el mal acecha a los ciudadanos del mundo, por lo que el guion apunta a que "todos los seres humanos adultos son erráticos y toman malas decisiones".
"Muchas veces no hay un deseo de hacer el mal, sino una desesperación y una fuerte lucha interna", concluye. EFE
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