"No tiene ningún sentido": aficionados de Irán, sacudidos por drama de su equipo para llegar al Mundial
Tijuana, México, 7 Jun 2026 (AFP) -
"¡Bienvenidos! ¡Bienvenidos!": un puñado de aficionados recibió el domingo en México a la selección iraní de fútbol para brindarles un inicio de Mundial 2026 cálido, pese a los problemas de visado que miembros del cuerpo técnico sufren de cara a los partidos previstos en Estados Unidos.
"Estoy muy entusiasmado de verlos", suelta Sadegh Galavi, mientras ve salir el autobús de los jugadores del aeropuerto de Tijuana, animado por una decena de seguidores.
Residente en esta ciudad fronteriza con Estados Unidos, este mecánico no dudó en levantarse de madrugada para recibir a la selección desde su aterrizaje a las 5 de la mañana.
"Mi selección nacional viene a mi ciudad, y estar aquí es un pequeño gesto que puedo hacer por ellos", explica a la AFP este treintañero, orgullosamente vestido con la camiseta blanca con vivos verdes y rojos del Team Melli.
El gesto es más que necesario porque el torneo arranca, el jueves, con malos augurios para la selección iraní.
Aunque los jugadores recibieron los visados necesarios para entrar a Estados Unidos y disputar sus partidos de la fase de grupos en Los Ángeles y Seattle, no todos los miembros del cuerpo técnico pueden decir lo mismo.
A 15 de ellos se les ha denegado la entrada, incluido el presidente de la federación de fútbol iraní, Mehdi Taj, quien sirvió con los Guardianes de la Revolución, una organización considerada terrorista por Washington.
- Fe inquebrantable -
"No tiene ningún sentido", protesta Galavi. "Se supone que el deporte es un símbolo de paz, entonces si mezclas la política con el deporte, no funciona".
Este embrollo de visados corona el culebrón de suspenso que rodea a la selección iraní en este Mundial de 48 selecciones, organizado por Estados Unidos, México y Canadá.
Desde el 28 de febrero con los primeros ataques israelo-estadounidenses sobre Irán, la guerra emprendida por Estados Unidos ha provocado múltiples incertidumbres sobre la presencia del Team Melli.
Nunca antes un país competidor en el torneo había estado en guerra con un país anfitrión, y Teherán mantuvo durante mucho tiempo la incógnita sobre la participación de su selección.
La insistencia de la FIFA dio frutos.
Pero hace dos semanas, las tensiones llevaron a la federación iraní a anunciar que la selección no se alojaría en Tucson, Arizona, como estaba previsto inicialmente, sino en Tijuana.
Con todos estos giros extradeportivos, ¿serán capaces los iraníes de desplegar su mejor fútbol frente a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto, para superar por primera vez en su historia la fase de grupos?
Sina Moghadam, un iranoestadounidense que exhibe una fe inquebrantable en su selección, no tiene dudas.
"La historia de Irán se remonta a miles de años; este tipo de cosas solo nos hacen más fuertes, no los va a desestabilizar", alardea este jubilado que vino desde San Diego, al otro lado de la frontera, en California.
- Falta de "fair-play" -
Portando una gigantesca bandera iraní, este "patriota" reza por ver un partido entre Irán y Estados Unidos en la fase final. Una posibilidad que sería la gran atracción política de este Mundial.
"Espero que les pateen el trasero a los estadounidenses", se ríe, mientras ve desaparecer el autobús de los jugadores.
Escoltada por toda una columna de policías y militares mexicanos fuertemente armados, la selección atestiguó el importante dispositivo de seguridad desplegado alrededor de su hotel, pero también en la entrada del estadio Caliente, feudo del club local de primera división Xolos de Tijuana, donde los iraníes entrenarán.
Esto tranquiliza un poco a Hossein Nikyar, quien vino con su hijo directamente desde Los Ángeles durante la noche para verlos entrar en su hotel.
"De todos modos, es más seguro para ellos estar aquí que en Los Ángeles, porque allá muchos iraníes son monárquicos que quieren derrocar al gobierno", dice este ingeniero de 40 años.
Nikyar ya tiene sus boletos para asistir a los partidos de su selección en Los Ángeles. Pero incluso antes del inicio del torneo, no puede evitar cierto resentimiento.
"La FIFA dice que no hay política en el Mundial y que todo se basa en el fair-play futbolístico", suspira. "Pero está claro que no es verdad".
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