Organización ambientalista y humanitaria colombiana gana el premio noruego Rafto
Copenhague, 16 sep (EFE).- La organización colombiana Cuerpo Colegiado de Guardianes del Río Atrato (CCGA) ha sido distinguida este jueves en Noruega con el premio Rafto "por su valiente lucha contra la destrucción del medio ambiente y en defensa de derechos humanos en Colombia".
El fallo destaca que la cuenca de ese río está expuesta a altos niveles de violencia de grupos armados y redes de delincuencia, y que los Guardianes "se han mantenido firmes en la primera línea de defensa".
"Mediante la vigilancia de los daños ambientales, la labor de concienciación y formación con las comunidades afectadas y la exigencia de responsabilidades a las autoridades, el Cuerpo Colegiado de Guardianes demuestra cómo la protección de la naturaleza y de los derechos humanos fundamentales puede impulsarse desde las propias comunidades", señaló el jurado en un comunicado.
Esa organización ha trabajado en la última década en un contexto social y político "complejo" y con recursos "muy limitados", denunciando las zonas afectadas por la minería ilegal y la degradación ambiental e informando a las comunidades locales de los riesgos y de sus derechos.
"El trabajo del CCGA con las comunidades locales es fundamental para garantizar la protección del medio ambiente a largo plazo, ya que contribuye a formar a una nueva generación de guardianes y a reducir el riesgo de que los jóvenes sean reclutados por grupos armados", explicó la Fundación Rafto.
El grupo nació a raíz de una sentencia en 2016 de la Corte Constitucional de Colombia, que reconoció al río Atrato como un sujeto de derechos merecedor de protección y designó al Gobierno nacional y a las comunidades étnicas afectadas como representantes legales encargados de supervisar su cumplimiento.
El fallo resalta que el CCGA trabaja de forma activa con el Gobierno y otros actores relevantes para garantizar el cumplimiento de la sentencia y ejercer presión sobre las autoridades para que actúen.
Esta organización colombiana sucede en el palmarés del galardón a la iniciativa sudanesa Emergency Responde Rooms (ERR).
La Fundación Rafto ha premiado anualmente desde 1987 a defensores de los derechos humanos y la democracia, entre los que figuran cuatro personas que luego recibieron el Nobel de la Paz: la birmana Aung San Suu Kyi, el timorense José Ramos-Horta, el surcoreano Kim Dae-jung y la iraní Shirin Ebadi.
El premio, dotado con 20.000 dólares (unos 17.300 euros), lleva el nombre del profesor de historia económica Thorolf Rafto, que dedicó su vida a defender la democracia y los derechos humanos, y se entrega todos los años en noviembre en una ceremonia en Bergen, en el oeste de Noruega. EFE
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