Pandilleros escuchan el relato de sus crímenes en megacárcel de El Salvador
Tecoluca, El Salvador, 23 Abr 2026 (AFP) -
Sin inmutarse, unos 220 miembros de la Mara Salvatrucha (MS-13) escucharon el jueves el terrorífico relato de un testigo sobre las torturas y asesinatos que cometía la pandilla en El Salvador, durante el cuarto día de un juicio masivo en su contra.
Sentados en sillas de plástico, en una sala del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), los pandilleros son juzgados por más de 29.000 asesinatos, incluidos los de 87 personas en marzo de 2022 que llevaron al presidente Nayib Bukele a declararle la "guerra" a las pandillas.
Son en total 486 reos que, desde diferentes cárceles, comparecen virtualmente en este juicio que Bukele equipara con los procesos de Núremberg contra los jerarcas nazis tras la Segunda Guerra Mundial.
Vestidos con camiseta y pantalón corto de color blanco, escucharon en total silencio el interrogatorio del juez a un pandillero que actúa como testigo en el tribunal Sexto Contra Crimen Organizado de San Salvador, observaron reporteros de la AFP.
A una de las víctimas "le quemamos los genitales y el trasero", se escuchó en un altavoz decir al testigo, al relatar cómo torturaban y asesinaban a sus víctimas por órdenes de los jefes.
Entre los juzgados en el Cecot hay una veintena de esos líderes y decenas de lugartenientes con el rostro, la cabeza, las manos y el cuello tatuados, algunos de los cuales lanzaron miradas intimidantes a los periodistas. Todos son observados en pantallas desde el juzgado.
Los juicios masivos son criticados por organizaciones de derechos humanos, que advierten que pueden involucrar a inocentes. Fueron aprobados por la mayoría oficialista en el Congreso para procesar a unas 90.000 personas capturadas sin orden judicial bajo un estado de excepción.
- Temidos jefes -
El fiscal preguntó al testigo sobre las características de las víctimas. Según el relato, a muchas les amarraban de manos y las conducían a zonas desoladas donde se cometían los crímenes.
Es un "espantoso relato" que "para los pelos", comentó a la AFP en el Cecot un agente de seguridad encapuchado que no se identificó.
Otros dos "testigos protegidos", presentados el jueves, relataron cómo mandos de la pandilla ordenaban los homicidios desde las prisiones, un práctica denominada por ellos "apertura de válvulas", detalló más tarde en X el fiscal adjunto contra el crimen organizado, Max Muñoz.
En tres pequeñas salas se encontraban 15 miembros de la llamada Ranfla Nacional (cúpula) de la MS-13, a los que se les imputan directamente unos 9.000 crímenes.
En una se hallaba el máximo "ranflero" Borromeo Henríquez ("Diablito de Hollywood"), mientras en otra estaba Carlos Tiberio Ramírez ("Snaider de Pasadena"). Ambos escucharon las acusaciones sin gesticular.
Con la misma actitud permanecieron los demás procesados, esposados de pies y manos, en un ambiente caluroso marcado por el sonido de la lluvia. Eran 220 cabecillas acomodados en 10 filas.
Al final de una de esas líneas estaba Dionisio Arístides Umanzor, el temido "Sirra", que operaba una de las "clicas" (células) más violentas.
Estos "sujetos por muchos años le ocasionaron luto y dolor a nuestra sociedad", declaró a la prensa el director del Cecot, Belarmino García.
El pabellón 3 de la megacárcel, que suele ser mostrado por el gobierno de Bukele a visitantes extranjeros e influencers, tenía vacías sus 32 celdas. Sus ocupantes fueron llevados a otro sector de la prisión para que no perturbaran la audiencia.
Muchos de los enjuiciados ya purgan abultadas penas en el Cecot, adonde un grupo de medios extranjeros ingresó bajo un riguroso protocolo y extremas medidas de seguridad.
cmm/axm/nn
X