París celebra a Calder, el artista que hizo nacer las esculturas del cielo
Antonio Torres del Cerro
París, 14 abr (EFE).- "¿Por qué las esculturas tienen que nacer siempre del suelo?". El estadounidense Alexander Calder (1898-1976) figura entre uno de los artistas más rompedores del siglo XX al que la Fundación Louis Vuitton de París dedica una magna exposición desde el 15 de abril hasta el 16 de agosto.
Cuando se cumple un siglo de la llegada de Calder a la capital francesa, en la que se instaló, en un primer momento, durante siete años, 'Calder, Rêver en Équilibre' ('Calder, soñar en equilibrio') hace un completo repaso de la obra del artista nacido en Filadelfia y realza la influencia que tuvieron en él sus amistad con Joan Miró, Piet Mondrian y Fernand Léger, entre otros.
"Al preguntarse por qué las esculturas tienen que nacer siempre del suelo, Calder cambió absolutamente la historia del arte", dijo a EFE Dieter Buchhart, uno de los comisarios de la muestra.
'Black Widow' ('viuda negra'), presentada en 1948 en Rio de Janeiro y Sao Paulo, es uno de los mejores ejemplos de la "moderna radicalidad" del estadounidense, como también lo es 'Bougainvillier' (1947).
"Se trata de un trabajo muy poético. Es estable por un lado y móvil por el otro", declaró a EFE otra de las comisarias, Anna Karina Hofbauer, en alusión a la ingeniosidad de Calder, quien ideó una obra a base de chapa de metal y alambre y que se movía gracias a corrientes de aire.
'Ahab' (1953) se sitúa también en el apogeo etéreo del estadounidense, según Hofbauer. "Realmente da la sensación de que, cuando gira, casi te eleva y pasas a formar parte de la obra. Parece que te desvaneces y sientes que estás en otro espacio".
De entre las 135 esculturas expuestas de Calder -de lejos su vertiente más representada en la muestra que también cuenta con cuadros y joyas de su autoría-, las hay más contundentes, como 'Black Flag' (1974) o 'Five Swords' (1976), ambas instaladas temporalmente en los jardines de la vanguardista Fundación Louis Vuitton proyectada por Frank Gehry.
Amistad con Joan Miró
Las amistades que Calder trabó en el bullicioso París de los años 20 y 30 del siglo pasado está también reflejada en la exposición. Piet Mondrian, Fernand Léger y, sobre todo, Joan Miró figuran entre las principales influencias artísticas y personales del estadounidense.
"No competían entre sí; sus obras eran complementarias. No había competencia en el sentido de que Calder hacía esculturas y Miró pinturas", aclaró Buchhart, para quien el español "mantenía el vínculo con el objeto de forma mucho más clara".
El estadounidense admiraba a Miró hasta tal punto que poseía algunas de las obras del catalán. Algunas de ellas están expuestas en la Fundación Louis Vuitton, como 'Femme au chapeau rouge' (Mujer con sombrero rojo, 1927).
Calder también tiene una historia con Pablo Picasso. En el Pabellón de España de la Exposición Internacional de 1937 en París, ambos compartieron espacio. El escultor con la 'Fontaine de Mercure' (Fuente de Mercurio) y Picasso con el legendario 'Guernica'.
La exposición se adentra también en los orígenes del artista. Hijo de una pintora y de un escultor, Calder dio las primeras señales de su creatividad en su tierna infancia, cuando regaló, por Navidad, animales en miniatura a su madre, ambos expuestos.
Formado en la Arts Student League de Nueva York, el joven Calder se inició en la pintura, con paisajes de la vorágine de Manhattan. Sin embargo, su principal fuente de inspiración de aquella época fue el espectáculo del circo, una pasión a la que consagra cuadros, esculturas y decenas de miniaturas. EFE
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