París y Berlín flexibilizan el abandono del combustible fósil en el automóvil
(Actualiza con más datos del pacto y con aclaraciones del Elíseo)
París, 16 oct (EFE).- Francia y Alemania proponen dar a los fabricantes automovilísticos una "mayor flexibilidad" en el abandono de los vehículos con combustibles fósiles y evitarles "sanciones desproporcionadas", según el acuerdo alcanzado entre ambos países este viernes y al que tuvo acceso EFE.
Esa mayor flexibilidad persigue que "los fabricantes puedan responder a perturbaciones externas" en esa trayectoria y establece que "para el periodo 2030-2031 deberían establecerse objetivos plurianuales", con posibilidad de promediar las emisiones, y un nuevo "mecanismo de acumulación" de créditos de dióxido de carbono generados en 2029, que no deben superar los siete gramos de CO2 por kilómetro y por fabricante.
El acuerdo mantiene el objetivo de reducir un 90 % las emisiones de CO2 en 2035 respecto al nivel de referencia, sin compensaciones. Los diez puntos porcentuales restantes no tendrían que ser compensados por los fabricantes, teniendo en cuenta el creciente uso de combustibles renovables en el parque automovilístico existente.
Al tiempo, ambos países consideran que el factor de utilidad de los híbridos enchufables mantendrá su nivel actual hasta el 1 de enero de 2030.
La medida se limitaría a los modelos con una autonomía eléctrica mínima de 80 kilómetros. A partir de esa fecha, el factor se actualizaría anualmente según los datos reales de utilización del año anterior, mientras que para los vehículos comerciales ligeros, proponen ampliar a cinco años el periodo de cálculo del objetivo de reducción de emisiones de 2025, debido a su menor ritmo de electrificación.
El Elíseo rechazó que el acuerdo suponga una capitulación ante las demandas alemanas y defendió que se mantiene la trayectoria europea de electrificación. Según fuentes de la Presidencia francesa, esta superará el 40 % en 2030 y se situará algo por encima del 50 % en 2031, y añadieron que las demandas iniciales de compensación mediante acero verde y aluminio no se han incorporado al pacto.
Los dos países proponen que los incentivos a la producción se extiendan a todos los vehículos eléctricos de batería fabricados en Europa, independientemente de su tamaño y longitud.
El pacto también establece que las ayudas se centrarán en los vehículos fabricados en los 27 Estados miembros de la UE, con la posibilidad de incluir a otros socios europeos que formaban parte del mercado único a 1 de enero de 2020, a condición de que exista "una reciprocidad plena", es decir, que acepten la preferencia europea y las medidas contra la elusión de las normas comerciales.
En la definición de vehículo fabricado en Europa se establece que, en el periodo 2028-2029, al menos el 70 % del valor de los componentes, excluida la batería, deben tener, al menos, un 10 % de sus componentes producidos en Europa.
Los fabricantes deberán efectuar "una parte significativa" de sus actividades de investigación y desarrollo en Europa, donde tendrán que producirse al menos el 50 % de los componentes del sistema de propulsión eléctrica y el 50 % de los principales sistemas electrónicos.
Para 2030-2031, la proporción de baterías con tres componentes principales europeos aumentará al 20 %. Entre 2032 y 2034, al menos el 70 % deberá incorporar cinco componentes principales producidos en Europa, incluidas las celdas, además de material activo de cátodo y sistemas de gestión de baterías europeos.
"A partir de 2034 esos requisitos deberán reforzarse aún más", señala el acuerdo.
Las ayudas públicas a la compra, el alquiler o la financiación de vehículos, así como la contratación pública, quedarían reservadas a los modelos que cumplan los criterios de "Made in Europe".
El acuerdo propone fijar en el 80 % el denominado 'Fleet Booster', de modo que al menos esa proporción de los vehículos de cada fabricante cumpla los requisitos de contenido industrial europeo, junto con una cuota mínima de investigación y desarrollo en la UE.
El pacto contempla asimismo una nueva categoría de vehículos de cero emisiones para los modelos que funcionen exclusivamente con combustibles renovables y de bajas emisiones producidos en Europa, sujetos a requisitos técnicos y controles específicos.
Un modelo para otros sectores
El Elíseo señaló que el acuerdo puede servir de base para extender la preferencia europea a otros sectores mediante la Ley de Aceleración Industrial, actualmente en negociación en el Consejo y el Parlamento Europeo. Ambos gobiernos proponen trasladar a ese paquete las disposiciones relativas al automóvil y reclaman que las medidas se adopten de forma simultánea y lo antes posible.
La Presidencia francesa defendió que el entendimiento combina la descarbonización con la competitividad industrial y constituye una base común para convencer a los demás Estados miembros.
El acuerdo todavía deberá negociarse con las instituciones europeas antes de convertirse en legislación. EFE
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