"Pequeña isla, grandes sueños" para Curazao, el país más pequeño del Mundial de 2026
Willemstad, Antillas Holandesas, 16 Abr 2026 (AFP) -
"Pequeña isla, grandes sueños". El cartel de la selección de fútbol de Curazao cuelga a la entrada de Marchena, un barrio popular de Willemstad, la capital del territorio más pequeño que se ha clasificado jamás para un Mundial.
Desde la clasificación in extremis contra Jamaica (0-0), con un penalti pitado y luego anulado en el tiempo de reposición, la pequeña isla neerlandesa de 160.000 habitantes ve la vida de azul, el color de su selección, la Blue Wave.
La economía y, sobre todo, el turismo de la isla de playas paradisíacas y aguas turquesas se están subiendo a esta ola futbolística.
"El fútbol acaba de ponernos en el mapa del mundo. El flujo de personas que vendrán a Curazao aumentará", se felicita el primer ministro Gilmar Pisas, de 54 años, en una entrevista con la AFP.
¿Efecto Copa del Mundo? El turismo creció un 13% en el primer trimestre, un sector que representa entre el 35% y el 40% de los ingresos del territorio. En 2025, unos 1,5 millones de viajeros visitaron la isla, donde florecen hoteles y urbanizaciones.
Lejos de los cruceros y los complejos turísticos, el polvo vuela sobre el campo de tierra del barrio popular de Fuik, donde los jóvenes juegan al fútbol entre dos contenedores.
En la reja, escrito en amarillo sobre azul en papiamento, el criollo local: "Joven, tú eres responsable de tu futuro".
Los adolescentes sudan a chorros en el pequeño campo, bajo la supervisión de Remko Bisentini, de 57 años, exjugador profesional en los Países Bajos. Pero, sobre todo, exseleccionador de Curazao (2016-2020) y quien creó una fundación para jóvenes desfavorecidos.
- Clasificación gracias a la diáspora -
"Si vienes de vacaciones a Curazao, ves las playas, todo parece perfecto... Pero también hay zonas donde vive gente pobre", dice. "Muchas familias tienen tres, cuatro, cinco hijos, pero no tienen dinero. Les ayudamos cuando no tienen qué comer".
Neveron Alberto, de 17 años, procedente del barrio pobre de Parera, se entrega al máximo. "Hago todo lo posible por jugar y entrenar todos los días. Ya veremos después lo que Dios me dé", confiesa.
Sueña con jugar en la Blue Wave, pero el camino aún es largo para los jugadores locales. El país debe esta clasificación histórica a su diáspora, reconoce el presidente de la federación, Gilbert Martina, de 55 años.
"Todos los jugadores de la selección nacional juegan en el extranjero. Todos nacieron y crecieron en los Países Bajos, a excepción de Tahith Chong, que se mudó a los Países Bajos a los 13 años".
Con "entre 3.500 y 4.000 jugadores federados", el fútbol compite ahora con el béisbol y sus numerosas estrellas que juegan en las Grandes Ligas estadounidense.
¿El miembro más famoso de la diáspora curaciana? Sin duda, la estrella neerlandesa Patrick Kluivert, cuyo padre, que vistió la camiseta de las Antillas Neerlandesas, es surinamés, pero cuya madre nació en Curazao.
El exdelantero del Ajax de Ámsterdam y del FC Barcelona dijo a la AFP que está "muy feliz por la gente de la isla, de que puedan disfrutarlo".
"Es el más pequeño (país), y por eso es fantástico para la isla estar en la Copa del Mundo", se felicita Kluivert.
- Visibilidad -
"En mi época, esto (el fútbol) no era tan importante en la isla, pero ahora los jugadores le han dado visibilidad a Curazao. Es importante para el futuro, para la próxima generación", destaca quien también fue seleccionador de la Blue Wave (2015-2016).
En un grupo difícil, con Alemania, Costa de Marfil y Ecuador, el exjugador del Lille (2007-2008) y exdirector deportivo del Paris Saint-Germain le desea "lo mejor" a la Blue Wave, "pero estar en el Mundial ya es un gran y magnífico logro".
La exestrella argentina Claudio Caniggia, que ha venido a Curazao para disputar un torneo de leyendas junto a Ronaldinho, Kluivert, Wesley Sneijder o Marco Materazzi, considera que esta clasificación "va a motivar" y ayudar "a que surjan jugadores". Y que, pase lo que pase, "será una gran experiencia".
"Si logran pasar la primera ronda, sería extraordinario. Todos los partidos en el Mundial son difíciles y a veces hay sorpresas, así que ¿por qué no?", dijo a la AFP el Pájaro Caniggia, finalista con Diego Maradona del Mundial de Italia 1990.
El optimismo también se respira en la tienda oficial, inaugurada hace un mes, donde aficionados locales y turistas acuden en masa para comprar camisetas, gorras o bufandas azules.
"Somos una pequeña isla con grandes sueños", cita el cajero Rovien Petronilia, de 21 años, quien promete: "¡Vamos a vencer a Alemania! Es un gran equipo, está bien, pero cuando tienes confianza, puedes lograrlo".
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