Periodista argentina que destapó abusos a menores declara sufrir un "litigio estratégico"
Madrid, 1 nov (EFE).- La periodista argentina Manuela Calvo declara a EFE que, desde 2022, es víctima de un "litigio estratégico" a raíz de sus trabajos de investigación en los que destapó una red de casos en su país de abusos sexuales a menores que, tras denunciar, eran obligados a vivir con sus presuntos agresores.
Licenciada en Comunicación Social, Calvo se encuentra ahora en Madrid, en un programa de la Fundación Carolina de protección a periodistas perseguidos dentro del cual trabajará durante tres meses en la Agencia EFE.
"Las revinculaciones forzosas son casos en los que se obliga a niñas, niños y adolescentes a vivir con sus presuntos agresores antes de investigar los delitos que se denuncian", explica Calvo en una entrevista con EFE con motivo del Día Internacional Para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, que se celebra cada 2 de noviembre.
Ella investigó varios casos de niñas que habían sufrido abuso sexual por parte de sus padres "y, luego de hacer las denuncias sobre ese delito, terminaban siendo obligadas a vivir con ellos" y separadas de sus madres.
Descubrió así "un entramado en Argentina donde por lo menos existía un registro de 1.200 casos con el mismo modus operandi".
Entonces pensó en crear "un dibujo animado" para hablar de un caso que había sido muy mediático en su provincia (La Rioja), pero sin mostrar la identidad real de la víctima.
Cuando ya estaba trabajando en él, en 2022, le llegó una notificación judicial que le prohibía hablar del caso, conocido como 'Arcoíris', "para siempre, directa o indirectamente".
Meses después allanaron su casa, robaron sus dispositivos electrónicos y "todos los discos de décadas de trabajo".
"Ahí empiezo a entender la persecución judicial que estoy atravesando", confiesa, y denuncia que todavía hay personas que le persiguen "sistemáticamente" y que incluso atacaron a su hijo.
De ahí en adelante, le empezaron a prohibir hablar de otros casos. Y se encontró con un "lobby de abogados que reforzaba la impunidad de estos delitos, combatiéndolos con un discurso sobre falsas denuncias y estudios jurídicos", vinculados al Gobierno del presidente argentino, Javier Milei.
Vías de amparo legales, agotadas
Calvo asegura que siempre intentó encontrar "el remedio legal" para que se respetase su derecho a trabajar, pero todos sus intentos fueron rechazados.
En 2025, decidió acudir con un recurso extraordinario a la Corte Suprema que tampoco prosperó.
"Ese año agoté las vías del amparo en mi país", lamenta.
"Incluso con todas las amenazas de muerte, que las iba juntando", dice Calvo que denunció en tres ocasiones ante el sistema penal y nunca obtuvo "ni siquiera una medida de protección".
Actualmente sigue imputada penalmente "sin evidencia alguna por los cargos de desobediencia a la autoridad".
Sin embargo, para ella el exilio nunca fue una opción. No quería someterse al miedo y confiesa que llegó a decirse a sí misma que "de algo había que morirse".
Una fundación para tejer redes
Ante esa situación, Calvo decidió crear la Fundación Pares con un objetivo claro: "acompañarnos, cuidar la libertad de expresión y específicamente la defensa de los derechos humanos sobre casos de este tipo", pues los abusos sexuales en la infancia son un delito "muy impune que tiene una extensión global enorme".
Una de cada cinco niñas y uno de cada siete varones padecen abusos sexuales en la infancia, estima la Organización Mundial de la Salud (OMS) según los últimos datos de 2026.
Por eso, con su fundación intenta encontrarse con otras personas en su situación, ayudar a madres que sufrieron la revinculación forzosa de sus hijos y tejer redes de cooperación.
"Creo que la esperanza es algo a lo que nos tenemos que aferrar, que hay que alimentar mucho (...) Nos quieren desesperanzados, con miedo", subraya Calvo.
"Son estas redes las que nos salvan. Ahora hay que hacerlas más grandes y extensas", reivindica la periodista. EFE
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