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Pese al impacto de la guerra, Asia seguirá siendo motor económico global dice el FMI

Pese al impacto de la guerra, Asia seguirá siendo motor económico global dice el FMI

Washington, 16 abr (EFE).- Pese a ser una de las regiones más afectadas por los estragos económicos derivados de la guerra de Irán, el Fondo Monetario Internacional (FMI) consideró este jueves que Asia Pacífico seguirá siendo el principal motor del crecimiento mundial, aunque afrontará más inflación y déficits externos con un menor margen de maniobra fiscal.

"Dado el uso intensivo de combustibles fósiles de la región y su dependencia de las zonas de conflicto para el suministro de materias primas clave, el nuevo impacto energético tendrá un efecto negativo en la región que está elevando inflación, debilitando balances y endureciendo condiciones financieras", alertó el director del departamento de Asia y Pacífico del FMI, Krishna Srinivasan, en una rueda de prensa en el marco de las reuniones de primavera de ese organismo y el Banco Mundial.

Según el organismo, la región comenzó el año "con buen pie" tras crecer un 5% en 2025 impulsada en parte por la firme integración de varios países en las cadenas de suministro ligadas al desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y a la redirección de flujos comerciales afectados por la política arancelaria de Washington.

Sin embargo, el alza en los precios del petróleo y el gas en una región que consume el 38 % del crudo y el 24 % del gas natural que se exporta globalmente hará que ese crecimiento del año pasado se modere al 4,4 % en 2026 y al 4,2 % en 2027, siempre que la perturbación sea transitoria.

El FMI recuerda que Asia dedica alrededor del 4 % de su PIB al uso de estos combustibles, casi el doble que Europa, con ratios superiores al 10% en países como Malasia o Tailandia.

La guerra y las disrupciones en el estrecho de Ormuz suponen además un impacto directo para refinerías, eléctricas e industrias asiáticas, que absorben alrededor del 80 % del gas natural licuado que transita por este paso estratégico.

Es por ello que la región es una de las más expuestas a experimentar importantes alzas inflacionarias, con una vulnerabilidad que va en incremento en función de la dependencia de la importación de hidrocarburos y productos derivados.

Si el estrangulamiento energético motivado por el cierre del estrecho de Ormuz fuera más prolongado o intenso, el crecimiento acumulado de Asia hasta 2027 podría reducirse entre uno y dos puntos porcentuales, con impacto mayor en las economías más dependientes de las importaciones de combustibles fósiles.

"Los riesgos son aún mayores allí donde las reservas energéticas y el espacio fiscal son limitados, o donde factores como el turismo o las importaciones de fertilizantes incrementan la exposición", detalló Srinivasan.

El economista destacó que se prevé que el ritmo de crecimiento de las economías avanzadas de Asia se desacelere a medida que la demanda interna se mantenga débil.

"Por su parte, Asia emergente continúa siendo un motor fundamental de crecimiento, si bien su dinamismo tenderá a moderarse ante una desaceleración generalizada en China, la India y la Asociación de Pañises del Sureste Asiático (ASEAN), a medida que los precios más elevados de la energía lastren el consumo y las posiciones externas", añadió Srinivasan.

A su vez, con base en un escenario en el que la guerra contra Irán queda solventada a mediados de año, el FMI calcula que la inflación subirá en la región al 2,6 % en 2026, cuatro décimas más que en su última previsión de enero y 1,2 puntos más que el año pasado.

En ese sentido, la institución insiste en el peligro de abusar de varias medidas de alivio activadas por algunos países de la región, que han recurrido a subsidios para la compra de combustible o controles de precios en el sector minorista, acciones que según el organismo "pueden gozar de popularidad en situaciones de emergencia y ayudar a contener las distorsiones temporales", pero pueden llegar a aumentar la demanda en un contexto de crisis de oferta.

No obstante la entidad insta a las autoridades locales a preparar medidas muy precisas centradas en los colectivos más vulnerables y considera que para los bancos centrales asiáticos las expectativas de inflación se mantienen de momento ancladas en la mayoría de las economías.

Esto ofrece cierto margen para pasar por alto los primeros incrementos de precios, aunque insta a que las entidades emisoras se mantengan extremadamente atentas y ágiles.

En el caso concreto de Japón, donde se espera que la inflación supere el rango objetivo del 2 % partiendo desde niveles inferiores, el Banco de Japón "puede pasar por alto el impacto inicial del choque energético y continuar retirando los estímulos monetarios", explicó Srinivasan. EFE

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