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Péter Magyar promete desmontar el "régimen mafioso" de Orbán y mejorar relación con la UE

Péter Magyar promete desmontar el

Jordi Kuhs y Marcelo Nagy

Budapest, 13 abr (EFE).- El futuro primer ministro de Hungría, el conservador Péter Magyar, avanzó este lunes que quiere una transición "corta y rápida" para empezar a desmontar lo que llamó "régimen mafioso" creado por el ultranacionalista Viktor Orbán en los 16 años que ha gobernado con mayorías absolutas.

"No tenemos tiempo que perder, el país fue robado y endeudado. Somos el país más pobre y corrupto de la UE ahora. Los húngaros votaron por el cambio. Tenemos que cambiar el régimen, porque el país fue dirigido por un grupo criminal organizado", afirmó el futuro primer ministro, cuyo partido Tisza logró 138 de los 199 escaños del Parlamento en las elecciones del domingo.

Magyar fue hasta hace sólo dos años un miembro del Fidesz, el partido de Orbán, y ha reconocido que fue un gran admirador del político ultranacionalista.

"Queremos construir un país basado en el Estado de derecho democrático, que respeta a los mayores, protege a los menores y la propiedad privada", afirmó el líder de Tisza, quien acusó a Orbán de haber hecho propaganda de odio y de haber dividido a los húngaros.

Las violaciones de normas comunitarias han ido deteriorando las relaciones de Hungría con la Unión Europea, que mantiene congelados miles de millones de fondos por la vulneración de Orbán del Estado de derecho.

Acercarse a la UE

Magyar adelantó, en un encuentro con los medios, que planea mejorar las deterioradas relaciones de Hungría con la UE y con Ucrania y devolver al país a la Corte Penal Internacional (CPI), de la que Orbán la sacó en apoyo del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a quien ese tribunal acusa de crímenes de guerra en Gaza.

Con todo, afirmó que mantendrá una relación pragmática con Israel y se refirió a los vínculos entre los dos países y a la presencia de una importante comunidad judía en Hungría.

"No vamos a aceptar ninguna forma de antisemitismo", aseguró.

En relación a Ucrania, prometió que no aplicará el veto de Orbán al préstamo de 90.000 millones de la Unión Europea (UE) a Ucrania, para apoyarla frente a la invasión rusa, ya que Hungría negoció en su momento no tener que participar en ese crédito.

Orbán, el principal aliado de Moscú dentro de la UE, bloqueó esa ayuda en represalia por el corte de los suministros de petróleo ruso que llegan a Hungría a través de territorio ucraniano por el oleoducto Druzhba, dañado por ataques de Moscú el pasado enero.

Eso sí, Magyar reiteró hoy la postura de Orbán de cuestionar la entrada de Ucrania en la UE, y argumentó que un país en guerra no puede negociar ese proceso y que está aún muy lejos de cumplir las condiciones para el ingreso.

El futuro primer ministro adelantó que quiere que Hungría ingrese en la Fiscalía Europea y crear una oficina para localizar los fondos europeos que, aseguró, han sido malversados durante los Gobiernos de Orbán.

Magyar afirmó que el entorno de Orbán, incluido el ministro de Exteriores, Péter Szijjártó, está en estos momentos destruyendo documentos, entre ellos algunos sobre sus relaciones con Rusia.

Por otra parte, prometió reformar la Constitución del país para que el jefe del Gobierno no pueda ejercer durante más de dos mandatos, y explicó que esa restricción se aplicará en retrospectiva a Orbán, que acumula 20 años como primer ministro (1998-2002 y 2010-2026).

Duro con la inmigración

El futuro primer ministro adelantó que seguirá aplicando una dura política antiinmigración y que mantendrá las vallas que Orbán levantó en 2015 en la frontera sur del país para impedir las entradas irregulares.

El tema migratorio ha sido uno de los puntos de choque entre la UE y Orbán, que lleva años hablando de supuestos planes para traer a Europa a millones de inmigrantes de África y Asia.

En todo caso, Magyar se mostró convencido de que puede lograr un acuerdo con la UE para dejar de pagar una multa diaria de un millón de euros por violar la legislación europea en materias de asilo.

Más moderado, sin anunciar grandes cambios, se mostró con la comunidad LGBTI, que ha sido criminalizada especialmente durante los últimos años de Orbán en el Gobierno.

Magyar dijo que "todo el mundo debe vivir como quiera y amar a quién quiera, mientras no dañe a otros".

El político conservador, un economista de 45 años, hizo estas declaraciones ante decenas de periodistas de todo el mundo con un escenario lleno de banderas húngaras flanqueadas por dos de la UE, un emblema que nunca usó Orbán durante sus intervenciones.

Además, prometió que sus ministros serán "verdaderos expertos y no títeres corruptos como hasta ahora", y afirmó que tendrán un contacto regular con los medios.

Magyar concedió las primeras preguntas a periodistas de medios independientes, para simbolizar su promesa de libertad de prensa, muy deteriorada durante los años de Orbán, según varios listados internacionales. EFE

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