Piden impulsar ya alternativa europea al oligopolio de EEUU y China en redes sociales
Bruselas, 13 jun (EFE).- Los promotores de la iniciativa "Trusted European Platforms" (TEP, Plataformas europeas de confianza) pidieron hoy a los Veintisiete un impulso político concreto en apoyo de las redes sociales europeas que respeten la legislación de la UE, como alternativa al peligroso "oligopolio" que ejercen las tecnológicas de Estados Unidos y China.
"Mientras dependamos de plataformas no europeas que apliquen su propia lógica, seguiremos expuestos a la injerencia extranjera, la manipulación de la opinión pública y otras formas de desinformación", declaró a EFE Christophe Leclercq, presidente del centro de estudios Europe Médialab y uno de los impulsores de la iniciativa.
En vísperas de una nueva reunión del Consejo Europeo, máximo órgano de decisión de la UE, Leclercq reclamó a los jefes de Estado o Gobierno que envíen esta vez un claro mensaje a inversores y emprendedores europeos de que "Europa también necesita sus propias redes sociales de confianza".
"El Consejo Europeo, que se reunirá los días 18 y 19 de junio, tiene precisamente esa oportunidad: reconocer que se trata de un mercado estratégico y enviar un mensaje que anime a los inversores a respaldar proyectos europeos de redes sociales. Este sector no necesita más legislación ni subvenciones, sino que se impulsen las fuerzas del mercado", asegura.
En su opinión, anunciantes y medios están "muy interesados", pero "el interés de los inversores en general es moderado debido al tamaño del mercado que el oligopolio estadounidense-chino ha dejado en manos de las plataformas europeas".
La iniciativa TEP plantea, en sustancia, crear una etiqueta continental que sería otorgada después de una evaluación independiente y que garantizaría a los usuarios que la plataforma es conforme con las exigentes disposiciones europeas en materia de calidad, transparencia y veracidad.
La concesión de la etiqueta se basaría en tres aspectos: la transparencia de sus algoritmos; su interoperabilidad; y la portabilidad de los datos de los consumidores (de manera que si alguien, por ejemplo, desea dejar de usar X y utilizar otra plataforma, o simplemente copiar a sus seguidores y utilizar ambas, le resulte fácil hacerlo).
Desde finales de 2025, la UE ha ido dando pasos en favor de la llamada "soberanía digital", como la ley "Hecho en Europa" o el paquete de "Soberanía Tecnológica", pero, según Leclercq, no son suficientes. "Son pasos útiles en el camino hacia la independencia tecnológica, pero aún no abordan las redes sociales. Por lo tanto, en su forma actual, no son suficientes para este desafío específico".
"También hay párrafos útiles -añade- sobre las redes sociales europeas en el marco de las regulaciones "Escudo de la Democracia" y "Estrategia de Aplicación de la IA", pero aún no hay medidas concretas, a pesar de que la Comisión Europea creó un grupo de trabajo en 2025".
"Los avances son mucho más rápidos en los mercados de servicios B2B, como la nube, los satélites y la IA. ¿Por qué no en el B2C, es decir, de empresa a ciudadano?", se pregunta.
Reconoce que la Comisión "avanzó mucho en materia de regulación durante el mandato anterior, en particular con la Ley de Servicios Digitales (DSA), y dicho conjunto de normas es realmente bueno".
"Sin embargo -precisa- de ello se desprenden dos conclusiones: en primer lugar, la regulación solo es efectiva si se aplica con rigor y coherencia, y su aplicación aún debe demostrar su eficacia; en segundo lugar, la regulación por sí sola no basta".
"Nos falta una política industrial para este mercado de las redes sociales. Necesitamos un impulso real para ayudar a que las alternativas europeas alcancen una mayor escala, no solo normas que limiten a las empresas ya establecidas".
Leclercq alerta, finalmente, de que "Europa dispone tan solo de 3 años para mejorar su panorama informativo antes de las elecciones de 2029".
"Las redes sociales no son un mercado cualquiera. Son una infraestructura sobre la que se forma la opinión pública, lo que las convierte en una cuestión democrática antes que comercial", subraya.
"Hoy en día, estos espacios están dominados por plataformas estadounidenses y chinas que no respetan las normas y los principios europeos, ya sea en materia de moderación, de datos o de transparencia algorítmica ... Soberanía, en este contexto, no significa proteccionismo ni aislacionismo. Significa la capacidad de los ciudadanos europeos para elegir sus propias plataformas de confianza". EFE
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