Poco alimento, lluvia y frío: la noche a la intemperie por concierto de BTS en Bogotá
Nicole Andrea Vargas
Bogotá, 2 oct (EFE).- Para las fanáticas de BTS la espera de más de 18 horas, varias de ellas bajo la lluvia, de pie y con poco alimento es el precio de alcanzar el "sueño" de ver en vivo a la banda surcoreana, que abre este viernes en Bogotá su gira por América Latina.
"Estamos aquí cumpliendo un sueño. Todo el tiempo que hemos tenido que esperar para poder llegar a este momento (...) y finalmente lo logramos", contó a EFE una seguidora que llegó desde Panamá para vivir este evento que, según dice, anhela hace siete años.
Por unos días, la vida de estas seguidoras se paraliza y gira en torno a BTS: permisos en el trabajo, faltas a clases y hasta ausencia de actos importantes como la graduación de la universidad. Por unas horas, el K-pop y este fenómeno global son la "prioridad".
"BTS en estos momentos lo es todo. Para venir acá yo hice y deshice el trabajo, porque pedí tres días de permiso", cuenta otra fanática que llegó desde Medellín (noroeste de Colombia) y que lleva desde abril organizando su agenda para ver a su banda favorita.
El fenómeno que han gestado RM, Jin, J-Hope, Suga, V, Jimin y Jungkook, genera un ejército de seguidores. Ahora, después de varios años de pausa por el servicio militar obligatorio de sus integrantes, la banda volvió a los escenarios con la gira mundial 'Arirang', que arranca con dos citas consecutivas en el estadio El Campín de Bogotá este jueves y viernes.
Los padres de las fanáticas más jóvenes también son parte de este suceso. Con carteles en la mano, varios de ellos hacen guardia mientras esperan por el concierto e intercambian 'freebies' (artículos gratuitos) del grupo coreano con otros seguidores.
"Nuestra hija está adentro. Si puedes, por favor, regálanos un 'freebie'", dice un cartel de unos padres que cuentan a EFE la "ilusión" que también les produce a ellos todo el fenómeno.
Además de las fanáticas, cientos de vendedores se volcaron a los alrededores del estadio para ofrecer pañuelos, peluches, accesorios y hasta impermeables con la temática de la banda surcoreana.
De pie y sin comida
La incondicionalidad de las 'army' (como se conoce a las aficionadas) las ha llevado a pagar hasta tres millones de pesos (más de 900 dólares) por una entrada VIP que incluye el acceso a la prueba de sonido, horas antes del concierto.
Luego de algunas convocatorias informales, cientos de seguidoras se acercaron al estadio en la medianoche del jueves al viernes para asegurar el puesto más cercano posible al escenario.
Sin embargo, algunas cuentan que no les informaron que, una vez adentro, no podían salir más hasta el concierto, que comienza a las 20:00 hora local del viernes (01:00 GMT del sábado), lo que implica una espera de 20 horas.
Una madre contó a EFE que sus dos hijas entraron al estadio en la madrugada pensando que cogerían un puesto y podrían salir nuevamente para prepararse, pero eso no fue posible por las restricciones impuestas por la organización.
"Entraron y no les dejaron salir. No tienen comida allí. Pagar tres millones de pesos para eso, se me hace muy injusto", se quejó.
La organización habilitó un espacio en el parqueo del estadio con unas rejas portátiles para armar una fila zigzagueante como las de aeropuertos y parques de atracciones en la que las fanáticas permanecen al aire libre, sin poder moverse durante toda la madrugada, pese a la lluvia y el frío, con temperaturas que cayeron hasta los 9 grados centígrados.
La molestia de algunas asistentes no opacó la emoción y alegría de otras, que encuentran en la banda una forma de vida.
"BTS me enseñó lo que es el amor propio. Llegó en un momento muy oscuro, en el que yo estaba muy deprimida y no tenía mucha autoestima, y ellos, mediante las canciones, me enseñaron que primero me tenía que amar a mí", apuntó a EFE una seguidora que prefirió no identificarse.
En los últimos años, BTS se ha convertido en el primer grupo surcoreano en alcanzar el número uno de las listas Billboard Hot 100 y Billboard 200 y lo hizo en varias ocasiones.
El grupo, que propagó el K-pop mucho más allá de Asia, es parte de la expansión mundial de una industria que ha convertido la cultura popular surcoreana en un producto global, del maquillaje a la comida y las películas de animación. EFE
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