Polonia quiere certificar su estatus de potencia con la entrada en el G20
Miguel Ángel Gayo Macías
Cracovia (Polonia), 5 sep (EFE).- Polonia, cuyo PIB supera ya el billón de dólares, se propone entrar en el G20 y consolidarse como uno de las principales economías del mundo, para lo que cuenta con el respaldo de EE.UU. y el aval de un crecimiento fuerte y sostenido, récords en la Bolsa y la tasa de paro más baja de los grandes países de la Unión Europea (UE).
El ministro polaco de Finanzas, Andrzej Domański, acaba de regresar de la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de los bancos centrales del G20 en Asheville, donde sostuvo que "Polonia es uno de los líderes en crecimiento económico" y está "creciendo al ritmo más rápido de toda la UE y estaremos a la vanguardia del crecimiento entre los países del G20".
El PIB polaco aumentó un 3,7 % en el segundo trimestre, tras un 3,5 % en el primero, según Eurostat. El objetivo del Gobierno para el conjunto del año es un incremento 3,5 %. El proyecto presupuestario adoptado la semana pasada por el Gobierno prevé sin embargo una ralentización hasta el 3 % en 2027 y hasta el 2,6 % en 2028.
El ingreso permanente de Polonia en el G20 tendría un profundo significado político y estratégico para el país, según los expertos.
"Entrar en el G20 confirmaría su papel preponderante en Europa central y oriental y recordaría al mundo que la Polonia de hoy, cuya economía es 17 veces mayor que la de 1989, cuando cayó el comunismo, es un país de primera división y en auge", dijo a EFE Agata Wisniewska, asesora de inversiones de grandes bancos como ING y PKO.
El espaldarazo de Washington
El presidente de Polonia, Karol Nawrocki, ha recibido una invitación de su homólogo estadounidense, Donald Trump, para asistir a la cumbre de líderes del G20 en Miami en diciembre.
El país es considerado un aliado estratégico por Estados Unidos, especialmente por el aumento de su gasto militar, ya que Polonia es el miembro de la OTAN con mayor gasto relativo en defensa, al que dedicará un 4,51 % del PIB en 2027.
El próximo viaje de Nawrocki a EE.UU. a finales de septiembre buscará consolidar los lazos bilaterales y la buena sintonía que tiene con Trump, para allanar el terreno de cara a la incorporación permanente del país al selecto club de naciones.
El "milagro polaco" que dura décadas
La aspiración polaca se basa en unas credenciales macroeconómicas que confirman que el país ya no es una economía periférica y la consecución de lo que Domański ha calificado como "la transformación económica más exitosa de los últimos 40 años" en Europa.
La economía polaca llamó la atención durante años por su crecimiento dinámico y sostenido, y por ejemplo el Banco Mundial (BM) calculó que en 2014 el PIB del país real era casi 2,5 veces el de 1990, tras mantener un crecimiento medio cercano al 4 % anual, una evolución que se mantiene hasta ahora.
Además, su tasa de desempleo, que se situó en julio en el 3,4 %, es, según los últimos datos de Eurostat, la segunda más baja de la Unión Europea (UE) después de la de Chequia.
Con todo, el Gobierno prevé una tasa de desempleo del 5 % en 2026 tras el 3,1 % en 2025 y del 6 % en adelante hasta 2029.
En paralelo, la Bolsa de Varsovia vive récords históricos: el índice general WIG registró varios máximos consecutivos la semana pasada y el selectivo de referencia WIG20 rebasó la barrera psicológica de los 4.000 puntos.
El precio de la relevancia y las presiones fiscales
Sin embargo, la economía polaca también tiene sus sombras: el abultado déficit público que la Comisión Europea (CE) proyecta en el 6,5 % del PIB polaco para 2026 y en el 6,3 % para 2027, y una deuda pública que rozará el 64,5 % y del 68,3 % del PIB, respectivamente.
Esta vulnerabilidad fiscal se ve acentuada por las rigideces de sus presupuestos estatales y una creciente carga económica de los subsidios sociales y la burocracia.
Asimismo, la economía polaca mantiene una notable dependencia de la financiación exterior a través de fondos de la UE. EFE
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