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Propósito personal y política de Estado, o qué claves construyen "la nueva longevidad"

Propósito personal y política de Estado, o qué claves construyen

Madrid, 14 jul (EFE).- Vivir más, y sobre todo mejor, es un propósito personal y habría de ser una política de Estado, por lo que construir una "nueva longevidad" en un momento en el que aumenta a escala global el número de personas mayores es reto y prioridad. Así lo sostiene el médico y profesor argentino Diego Bernardini, uno de los principales expertos internacionales en la materia.

¿Y qué es la nueva longevidad? Responde Bernardini en una entrevista a EFE Salud: "Es vivir mejor, vivir incluidos, vivir partícipes, entendiendo que las personas mayores tienen derechos, votan, son consumidores, son cuidadores, y como todos y cada uno de nosotros, tienen un halo mágico que se llama dignidad, lo que no se tiene que vulnerar por el solo hecho de cumplir años".

Punto de partida: actitud

La nueva longevidad nace en la actitud personal, en querer "disfrutar de cada día", indica el experto argentino, y en asumir y asimilar "pequeños cambios" en el modo de vida.

"No es solamente 'voy a salir a caminar, voy a moverme más, voy a pasear más al perro y luego me voy a tirar ocho horas a ver la televisión'", dice. Es convencerse de que "hay que moverse más, cuidar la dieta mejor y socializar", recalca.

Esto último es importante porque "la gran diferencia es tener vínculos con los cuales compartir alegrías, tristezas, angustias...". Se trata, zanja, de "encontrar un proyecto que dé sentido a la vida".

Gestionar el "bien-estar"

La nueva longevidad no abarca solamente el ámbito personal. Es más amplio. Abarca la política pública y la concienciación empresarial.

Este médico graduado en la Universidad de Buenos Aires asegura que si las autoridades saben cuántas personas mayores hay, dónde viven, qué consumen, ¿por qué no las conocen? "Para tratar a personas mayores hay que conocerlas, porque uno de los riesgos que estamos viviendo con toda esta explosión de la longevidad es que se está romantizando un momento de la vida que es muy difícil", dice.

La política debe poner el acento en el "bien-estar" (dicho así, separado, según puntualiza) porque si en el mundo, en este momento, viven alrededor de más de 1.000 millones de personas con más de 60 años, la gestión de la nueva longevidad escala a lo global y se vuelve un reto mayúsculo.

Bernardini plantea tres columnas maestras para afrontarlo.

Por un lado, y sobre la base de que "el código postal" es un "determinante social de la salud", una apuesta decidida por atajar las desigualdades.

Por otro, practicar "la pedagogía de la longevidad" para que "las generaciones más jóvenes" entiendan que éste "no es un tema de viejos ni de personas mayores, ni de mediana edad", sino que "atraviesa a todos".

Y por último, enfocar medidas desde la perspectiva de género. En España, indica, "hay cerca de 20.000 personas de 100 años o más y el 80-85 % son mujeres".

Asimismo, el consultor (ha colaborado, entre otros organismos, para la OMS) reclama "trabajar otro tipo de conversación" en la que palabras como "empleabilidad, talento senior y jubilación" sean fundamentales. También hay que "empezar a hablar de muerte médicamente asistida", puntualiza.

La jubilación

En opinión de este profesor argentino, "el sector corporativo no está tratando bien a sus colaboradores" cuando pone las jubilaciones encima de la mesa.

"Que yo te dé una charlita 6 meses antes sobre cómo vivir la jubilación y el día que vos te jubiles, te hago una cena, te aplaudimos, te escuchamos y te damos con suerte un reloj no significa tratarlo bien", denuncia.

Por ello, el consultor para empresas y organismos internacionales reclama que la jubilación sea un derecho, no una obligación, y que ésta se planifique de forma transitoria, "más lenta". EFE

aag

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