Carlos Expósito
Roma (Italia), 12 jun (EFE).- Veinte millones. Es lo que podría perder el Lazio debido a que los ultras no renovarán su abono. Otro golpe en el pulso contra su presidente, Claudio Lotito, a quien culpan de usar la entidad para sus intereses. Y un nuevo capítulo del fútbol moderno, donde el club, como empresa, se enfrenta a su afición.
La guerra entre la hinchada organizada "laziale" y Lotito viene de lejos. Ha habido altibajos, treguas momentáneas e incluso cierta calma, pero en los últimos meses se ha agravado, hasta el punto de que la Curva Nord del Estadio Olímpico de Roma, que ocupan habitualmente, se ha vaciado durante parte de la temporada. Así seguirá en la próxima.
Los ultras, en un comunicado, han declarado que no abonarán ni asistirán a los partidos en casa. "Somos conscientes de que perderemos la prioridad sobre los asientos que hemos ocupado durante décadas, pero ya no estamos dispuestos a aceptar esta situación", han explicado. ¿Qué critican? Entre otras cosas, que Lotito mezcle su rol de presidente del Lazio con el de senador, y su gestión.
Un boicot que puede salir muy caro
Los aficionados también han optado por cancelar sus suscripciones a la televisión de pago, y muchos se han sumado a la campaña compartiendo capturas de pantalla y vídeos en los que muestran esta cancelación. Quieren ser escuchados, hacer ruido, pero Lotito es un duro hueso de roer.
"Una cosa es segura: si no hubiera sido Lotito, nueve de cada diez presidentes habrían tirado la toalla, esto no habría pasado", explica a EFE Marcel Vulpis, experto en economía deportiva y docente en la Universidad de Roma Tor Vergata, al agregar que el dirigente del Lazio "es más duro que los aficionados".
La temporada que comienza en agosto es la prueba de fuego. Es el año en el que se verá "cuál es el núcleo duro de los aficionados del Lazio que, con o sin Lotito, deciden estar al lado del club", agrega Vulpis, también director de la revista de economía deportiva Sporteconomy.it.
Las pérdidas estimadas por abonos, merchandising y publicidad podrían alcanzar los veinte millones de euros, dependiendo de la capacidad de la directiva para mitigar su impacto. El factor decisivo será la intensidad de la protesta, el grado de concesión que esté dispuesto a asumir Lotito y, sobre todo, el número de 'laziales' que decidan sumarse a la movilización.
La cifra final de abonados será determinante. Si mantienen apenas 5.000 abonados de 65.000, Lotito tendrá serios problemas. Pero si la cifra se sitúa más alta y se complementa con otros 15.000 o 20.000 asistentes que adquieran entradas de forma puntual, reflejaría una base de apoyo para él y un golpe para los ultras.
¿Cómo puede hacer frente Lotito?
Lotito cuenta con algunas vías para hacer frente al posible desastre económico. Es el propietario y máximo accionista desde 2004, por lo que, en caso de déficit, podría poner dinero de su propio bolsillo. Un clásico del 'calcio'. El dinero que recibe de los derechos televisivos, aunque bajo en comparación con otras ligas, podría suponer también un alivio.
Además, el dirigente podría realizar operaciones de mercado con futbolistas o aumentar los ingresos comerciales. No hay muchas más opciones. Incluso a nivel de imagen esto es malo para el Lazio, más allá del impacto económico inmediato.
Es, define Vulpis, una cadena, un efecto dominó: "Cuanto mejor se te dé tener una relación con tu base de aficionados, más ingresos generas. Cuanto peor lo hagas, más problemas surgen".
Una prueba de fuego y un pulso millonario entre aficionados y directiva para uno de los grandes de Italia, que este año, por segundo consecutivo, no jugará en Europa. Son muchas las críticas de los ultras 'biancocelesti' a Lotito: pérdida de identidad, falta de ambición en los proyectos, su labor como senador para Forza Italia... En definitiva, su gerencia.
"Para entender esta situación hay que retroceder en el tiempo, en el sentido de que a él nunca lo han querido. Este año Lotito ha sido muy duro con estas facciones, ha empezado a decir que lo quieren obligar a vender por la fuerza y, por lo tanto, es como decir: los demando, los arruino. Esas cosas no hacen bien", concluyó Vulpis.
Esta semana, Lotito se dirigió a la afición mediante un extenso texto en el que defendió su trabajo al frente del club, reconoció errores y llamó a abrir una nueva etapa de "diálogo, escucha y respeto mutuo" con los 'laziale'. Los ultras, en cambio, la rechazaron y aseguraron que "la intención de la carta es dividir a un pueblo entre buenos y malos, intentando ganarse a una parte a expensas de la otra". EFE
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