Washington, Estados Unidos, 31 Ago 2026 (AFP) -
El acuerdo anunciado el viernes entre Estados Unidos y Venezuela para dejar en manos de Washington el control de aproximadamente una quinta parte de las reservas petroleras venezolanas se apoya en unos contornos difusos y plantea numerosas interrogantes sobre su implementación.
Esto es lo que se sabe sobre este nuevo "deal" de Donald Trump.
- Un botín de miles de millones de barriles -
El presidente estadounidense afirmó el viernes que Estados Unidos "ha obtenido el control mayoritario (...) de más de 65 MIL MILLONES DE BARRILES de reservas petroleras probadas en Venezuela".
Eso representa alrededor del 20% de las gigantescas reservas del país, las más importantes del mundo.
Y reforzaría ampliamente la capacidad de producción de Estados Unidos, cuyos subsuelos albergan 46.000 millones de barriles de petróleo, según los últimos datos de la Agencia de Información sobre Energía (EIA) de ese país.
Si bien los expertos dudan de que la producción se dispare a corto plazo, Donald Trump aseguró el lunes que podría "ir rápido", y mencionó un periodo de "dos años".
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, precisó que el acuerdo se aplicará durante 25 años.
Según ella, abarca 17 campos petroleros y aportará al país más de 100.000 millones de dólares de inversión, así como alrededor de 19 dólares por barril producido.
"Una de las cosas que deseo hacer con todo este petróleo del que disponemos ahora es llenar las reservas estratégicas", cuyo nivel es el más bajo en más de 40 años, dijo Trump.
- Acusaciones de "neocolonialismo" -
Las reacciones en Venezuela, fuera del ámbito gubernamental y sus aliados, han sido en general negativas.
Para el ex ministro y responsable de la petrolera pública venezolana (PDVSA) Rafael Ramírez se trata ante todo de "neocolonialismo estadounidense".
Se trata de "un acuerdo de espaldas al país, evidentemente inconstitucional, que cede el control del territorio y del petróleo a una potencia extranjera".
"Hay algo que debe quedar absolutamente claro: Venezuela conserva la propiedad y la soberanía sobre sus recursos", aseguró Delcy Rodríguez, que gobierna bajo fuerte presión estadounidense.
Varios medios han informado que Washington se quedaría con el 55% de la producción de la empresa conjunta recién creada.
Más sorprendente, para algunos analistas, es la implicación del Pentágono, que respaldaría la operación a través de una poco conocida oficina de inversiones en el exterior, conocida como Oficina de Capital Estratégico.
Trump aseguró que el acuerdo no costará ni un centavo al contribuyente estadounidense, sin explicar, no obstante, cómo se estructurará.
Francesco Sassi, investigador en geopolítica de la energía dentro del grupo de reflexión RIE, también destaca el carácter "inédito" de una implicación semejante del gobierno estadounidense, dado que Washington no dispone de ninguna compañía petrolera pública.
La empresa venezolana encargada del expediente podría ser la del polémico Alejandro Betancourt, revela la prensa estadounidense.
Inversor y empresario, presidente de una petrolera ya presente en Venezuela (NABEP), Betancourt ha sido objeto de investigaciones por sospechas de blanqueo de dinero en España y Suiza.
El secretario de Estado Marco Rubio calificó el acuerdo como una "gran victoria" para reducir la factura de combustible para los estadounidenses, que se ha disparado con la guerra en Oriente Medio.
Pero los expertos se muestran más cautos y estiman que el impacto en las gasolineras podría tardar en hacerse notar.
- ¿Qué dicen las compañías petroleras? -
Contactadas por la AFP, las principales compañías petroleras estadounidenses no han reaccionado a estos anuncios.
Distribuidores y refinadores deben, sin embargo, reunirse con Donald Trump el martes para hablar de los precios en los surtidores, según la Casa Blanca.
Desde la captura de Nicolás Maduro a principios de enero, Trump busca relanzar la explotación de los recursos petroleros y gasíferos del país bajo su propio patronazgo.
Pero se topa con la reticencia de las empresas -con la excepción de Chevron- frente a las fuertes inversiones necesarias para rehabilitar las infraestructuras venezolanas y las políticas de expropiación llevadas a cabo por el régimen venezolano en el pasado.
La producción petrolera del país ronda 1,2 millones de barriles por día (+30% entre enero y julio), pero sigue lejos de los tres millones de barriles alcanzados un cuarto de siglo antes.
"Es difícil saber si este acuerdo seguirá vigente después de Trump, si será modificado o incluso derogado", lo que enfría el apetito de los productores, estima Andy Lipow, analista de Lipow Oil Associates.
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