R.Checa busca apoyo en Centroeuropa contra sistema de restricciones de emisiones de CO2
Praga, 10 sep (EFE).- El primer ministro de la República Checa, el populista de derechas Andrej Babis, pedirá este jueves apoyo a sus homólogos de Polonia, Hungría y Eslovaquia para paralizar el actual sistema de comercio de emisiones de carbono (ETS1) y retrasar la aplicación del ETS2, argumentando que daña a la industria europea.
Para Babis, el ETS1, con el que se quieren restringir las emisiones de la industria pesada, el transporte aéreo y las empresas energéticas, ha supuesto un duro golpe para el tejido industrial europeo, entre ellos el de la automoción, vital para su país.
"Todos hablan de guerra, y las empresas europeas de automoción dejarán de fabricar cosas, y presumiblemente fabricarán tanques", aseguró Babis, antes de partir a la reunión de jefes de Gobierno del Grupo de Visegrado que celebra en Bratislava con sus colegas de Eslovaquia, Hungría y Polonia, y con primer ministro irlandés, Micheál Martiny, como invitado.
En el caso de la República Checa, Babis cuantificó en 6.500 millones de euros hasta ahora, y en un 2.300 millones anualmente, los efectos financieros de esas medidas del ETS1.
El ETS1 forma parte del Pacto Verde Europeo, la hoja de ruta de la Unión Europea para luchar contra el cambio climático y desarrollar una economía sostenible, con emisiones neutras en 2050.
"El ETS1 liquida la industria europea. Si Europa quiere ayudar a la industria debería parar este sistema", aseveró Babis.
El checo también abordará en Bratislava el encarecimiento de los combustibles, que es relativamente mayor al que experimenta el precio del petróleo.
El magnate agroindustrial argumentó que debido a las guerras en Ucrania y Oriente Medio se ha disminuido un 40 % la capacidad de procesado de las refinerías, lo que pone en peligro la disponibilidad de combustibles.
Babis también buscará aliados en Bratislava para retrasar la puesta en marcha del ETS2, para controlar las emisiones en la vivienda, transporte por carretera y pequeña industria.
Opina que este sistema encarecerá la actividad de empresas de procesado de crudo de países extracomunitarios con instalaciones en Europa, lo que podrían hacer que abandonasen el mercado europeo. EFE
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