Reanudación de la guerra expone a los yemeníes a un nuevo colapso de su sistema sanitario
Jaled Abdalá
Saná, 11 sep (EFE).- La ofensiva hutí sobre la costa del mar Rojo no solo pone al Yemen en riesgo de regresar a los años más destructivos de la guerra que comenzó en 2014, sino que expone al país a un colapso de su sistemas de salud, en una crisis en cadena en la que las restricciones de movimiento, el desplazamiento de refugiados, el hambre y la merma de la capacidad humanitaria se retroalimentan entre sí.
De hecho, para los yemeníes que viven en zonas controladas por los rebeldes hutíes, la última escalada ya se percibe no solo a través de los disparos de artillería, los ataques con misiles y los nuevos desplazamientos, sino también mediante la reducción de las vías para escapar de las consecuencias de la guerra.
Desde que a finales de agosto las líneas del frente, que habían permanecido tranquilas desde la tregua mediada en 2022 por la ONU, se reactivaran con toda su virulencia, las conexiones aéreas se han visto interrumpidas y las carreteras que atraviesan zonas de control rivales han pasado de ser costosas y peligrosas a ser directamente intransitables.
Y eso ha tenido consecuencias para absorber una nueva oleada de víctimas, mientras disminuyen la financiación y los accesos humanitarios.
Traslados imposibles
La vía aérea, vital para la zona montañosa del interior del Yemen dominada por los hutíes, quedó paralizada ya en mayo de 2025 después de que Israel bombardeara el aeropuerto de Saná y destruyera la mayor parte de la flota civil de la aerolínea Yemenia.
Eso condenó a los yemeníes de a pie a emprender peligrosos viajes por carretera para llegar a los aeropuertos situados en zonas gubernamentales, que ahora se han vuelto imposibles.
Para el hijo de tres años de Ali al Hebsi es demasiado.
En un centro oncológico de Saná, el niño, que también se llama Ali, aguarda una sesión de radioterapia, mientras Al Hebsi relata a EFE cómo hace unos meses "le apareció un tumor en el ojo derecho y no pudieron llevarlo a Egipto para recibir el tratamiento adecuado".
"Esto obligó a los médicos de aquí a realizar una intervención quirúrgica para extirparle el ojo. Ahora, nos han comunicado que el tumor está creciendo de nuevo, así que aquí estamos, comprometidos con sesiones de radioterapia con la esperanza de lograr una cura", dijo.
La falta de transporte aéreo también causó la muerte de dos bebés siamesas, que fallecieron en agosto mientras eran trasladadas por tierra a Aden para intentar que fueran trasladadas a Arabia Saudí para recibir tratamiento.
Sin financiación
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó de que se prevé que 19,3 millones de personas necesiten asistencia sanitaria en el Yemen en 2026; mientras que apenas se ha cubierto el 18 % de las necesidades de financiación para todo el sector.
Con la ofensiva militar, las víctimas mortales y heridos se han multiplicado, haciendo colapsar los centros médicos e imposibilitando traslados y entregas de suministros.
El impacto humanitario se multiplica cuando estos factores coinciden, a lo que hay que añadir los desplazamientos de población que huye de la violencia.
"Huimos de la guerra una vez y ahora la guerra nos ha alcanzado aquí. No sabemos adónde ir ni cómo sobrevivir", declaró a EFE Mohamed al Shujaa tras los ataques con misiles contra un campamento de desplazados en Marib.
"Pedimos a todos que cesen los ataques. Somos civiles, personas inocentes atrapadas en esta violencia interminable. Necesitamos ayuda urgente", dijo a EFE por teléfono.
Marib, en el centro de Yemen, ilustra con qué rapidez la reanudación de los combates puede interrumpir servicios que van más allá de la atención a traumatismos. Años de desplazamientos han elevado la población de la provincia de unos 500.000 habitantes a más de dos millones, según la OMS.
Pero con esa población, los servicios de maternidad y obstetricia han sido suspendidos en el hospital central para atender a los heridos en los combates recientes, mientras que la morgue ya está por encima de su capacidad.
La crisis llega a demás en un momento en el que se están reduciendo los fondos disponibles y con limitaciones a la acción de organismos de Naciones Unidas, cuyas operaciones, incluidas las de salud, están suspendidas en territorio dominado por los hutíes desde octubre de 2025, después de que éstos detuvieran reiteradamente a personal humanitario, asaltaran oficinas y se incautaran de material.
Ahora, cuando más hacen falta, el número de centros de salud apoyados por organizaciones asociadas a programas de la ONU ha disminuido un 63 % desde el año pasado. EFE
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