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Rosh Hashaná en Uman: de la clandestinidad durante el comunismo a fenómeno de masas

Rosh Hashaná en Uman: de la clandestinidad durante el comunismo a fenómeno de masas

Marcel Gascón

Uman (Ucrania), 11 sep (EFE).- Un año más con la llegada de Rosh Hashaná, el año nuevo hebreo, decenas de miles de judíos de todo el mundo llenan las calles adyacentes a la tumba del rabino jasídico Najman de Breslev (1772-1810), en una peregrinación suprimida en su día por la URSS que resurgió en la clandestinidad en la década de 1980 hasta alcanzar su condición actual de fenómeno de masas.

"Vengo desde hace 43 años. Entonces aquí no había nada. Todo estaba oscuro y desolado. Sólo cuatro chozas pequeñas que nadie había tocado en 200 años. En todo Uman habría como mucho una farola y de aquí a Kiev no veríamos más de cuatro", dice a EFE en el estilo hiperbólico característico de las historias jasídicas Abraham Rujan, uno de los pioneros de los viajes a Uman.

Rujan viajó a Uman como parte de un grupo de 12 personas bajo la guía del rabino Eliezer Berland, una figura clave en la reapertura gradual de esta ciudad del centro de Ucrania después de que las matanzas de los ocupantes nazis y la persecución implacable de Stalin acabaran con la vida judía y jasídica allí.

"El Rav (rabino) Berland dijo: 'tenemos que romper el Telón de Acero e ir a Uman", recuerda Rujan.

Moscú rompió relaciones con Israel en 1967, por lo que los ciudadanos del Estado hebreo tenían prohibida la entrada en la URSS.

Como muchos israelíes que entraron entonces, Rujan ingresó en la URSS con un pasaporte falso, en este caso estadounidense.

"Creo que los agentes del KGB lo sabían. A uno de nuestro grupo llegaron a decirle que la próxima vez se esmerara más con la falsificación", recuerda otro pionero israelí.

Algo más fácil lo tenían los seguidores de Rabi Najman con pasaporte estadounidense, a los que se permitía entrar con muchas limitaciones y bajo estricta vigilancia del KGB.

"En 1981 yo vivía en Nueva York. Con un grupo de 40 personas conseguimos visados para visitar Uman. Fuimos a Moscú dos semanas, a Kiev una semana y un día nos trajeron a Uman y pudimos estar como una hora y media en la tumba de Rabi Najman", dice a EFE Tony Paredes, un hombre de negocios que presume de los orígenes españoles de su familia.

"Poco a poco las cosas fueron abriéndose y ahora es algo absolutamente increíble. Hay aquí 35.000 o 40.000 personas a pesar de la guerra", declara Paredes en alusión a las dificultades que supone viajar ahora a Ucrania, donde no hay vuelos civiles debido a los constantes ataques aéreos rusos. Uman tiene una población de unos 80.000 habitantes.

Deshielo y eclosión de Uman

Otro seguidor destacado de Rabi Najman es el rabino israelí Yehuda Kipnis, que vivió su primer Rosh Hashana en Uman en 1988, cuando a los ciudadanos del Estado hebreo ya se les volvía a permitir entrar en la URSS.

"Aquel Rosh Hashana fuimos unas 900 personas", dice a EFE sonriente Kipnis cerca de la sinagoga construida en torno a la tumba de Rabi Najman, que prometió a quienes la visitaran ayudarles desde el cielo en el juicio divino que determina lo que le deparará el año a cada judío.

Kipnis habla rodeado de niños y adolescentes para los que el viaje anual a Uman es una realidad insoslayable desde que tienen memoria.

"Vengo cada año con mi padre desde que era pequeño", dice a EFE orgulloso un niño israelí de 12 años.

Una encuesta reciente del Instituto para la Democracia de Israel da una idea de la magnitud de este fenómeno que empezó siendo una aventura de riesgo tras los años de cierre total de la URSS con Stalin.

Un 8 % de los israelíes adultos han viajado alguna vez en su vida a la tumba de Rabi Najman, que, sobre todo en fechas que no son Rosh Hashaná, cuando la sección femenina de la sinagoga es desmontada por la avalancha de peregrinos varones, atrae también a muchas mujeres.

"Rabi Najman dijo que lo más importante es estar contento, sonreír, sacar lo mejor de cada cosa", dice Tony Paredes, el hombre de negocios de origen sefardí, sobre el mensaje del rabino jasídico.

Paredes anima a judíos y no judíos a acercarse a las enseñanzas de este líder espiritual que se caracteriza por el pensamiento positivo y el énfasis en la esperanza frente al rigor excesivo y la desesperación y prescribe como receta para el alma una hora diaria de conversación a solas con Dios.

"Rabi Najman nos dice que hablemos con él en nuestra lengua materna como si fuera nuestro mejor amigo, que le demos las gracias, que discutamos con él y gritemos sobre todo lo que nos hace felices y lo que nos preocupa", explica este judío sefardí. EFE

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