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Rubio sitúa a Portugal ante dilemas militares y oportunidades económicas

Rubio sitúa a Portugal ante dilemas militares y oportunidades económicas

Manuel Fuentes

Lisboa, 7 oct (EFE).- Portugal afronta la visita del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, con el reto de preservar su alianza con Washington sin comprometer su autonomía ni sus obligaciones europeas, según coinciden, con distintos matices, tres politólogos consultados por EFE, que sitúan la base de Lajes en el centro de esa relación.

Bruno Cardoso Reis, António Costa Pinto y Paula Espírito Santo destacan el valor estratégico de Portugal para EE.UU. y las dificultades políticas que tiene Lisboa para condicionar la cooperación militar con su aliado, aunque difieren en el énfasis que ponen en las oportunidades y las garantías que debería buscar el Gobierno portugués.

Rubio llegará este jueves a Lisboa en una visita que Cardoso Reis, profesor del Instituto Universitario de Lisboa (ISCTE), interpreta como un reconocimiento al Ejecutivo luso por permitir el uso de Lajes en apoyo a las operaciones en el estrecho de Ormuz.

Este analista explica a EFE que Washington quiere agradecer a Portugal y Grecia que hayan sido "de los pocos países europeos que permitieron abiertamente cierto uso de sus bases militares" para apoyar esas operaciones y fomentar las buenas relaciones, especialmente en materia de compra de armamento.

Por su parte, Costa Pinto, doctor por el Instituto Universitario Europeo de Florencia, encuadra esa cooperación en una orientación tradicional de la política exterior portuguesa.

"Portugal intenta mantener siempre buenas relaciones bilaterales con Estados Unidos", afirma a EFE el investigador del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa, quien califica de "extremadamente difícil" conciliar ese objetivo con los compromisos europeos cuando surgen tensiones transatlánticas.

En tanto, Paula Espírito Santo, profesora del Instituto Superior de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Lisboa, aboga por una "diplomacia de equilibrio" que permita aprovechar la relación con Washington sin hacer concesiones incompatibles con las obligaciones de Portugal.

Los tres expertos sitúan la base de Lajes, en la isla Terceira del archipiélago de las Azores, entre los principales asuntos de la relación bilateral.

Cardoso Reis recuerda que se trata de una instalación portuguesa puesta a disposición de Estados Unidos bajo determinadas condiciones. A su juicio, Lisboa podría denegar su utilización para misiones ajenas a la OTAN, pero ello tendría un coste político.

Al respecto, Espírito Santo considera que Lisboa debería reclamar "garantías escritas de que la base no será utilizada para operaciones logísticas que puedan violar el derecho humanitario o resoluciones de la ONU".

Costa Pinto se muestra más crítico: "Portugal, como se ha visto en la guerra con Irán, ha intentado siempre mantener una política de buenas relaciones con Estados Unidos y muchas veces hace concesiones al límite del tratado en lo que respecta a la base de Lajes".

Sobre el margen de actuación futuro, Cardoso Reis prevé que Lisboa imponga algunas restricciones a la utilización de Lajes para ejecutar directamente operaciones militares unilaterales especialmente controvertidas, pero facilite su uso indirecto como apoyo logístico.

Compra de cazas y oportunidades económicas

La adquisición de aviones militares constituye otro ámbito en el que confluyen la relación transatlántica y los vínculos europeos.

Portugal tiene propuestas de empresas de ambas orillas del Atlántico para sustituir sus aparatos militares. "Portugal tendrá aquí un problema", advierte sobre esa elección el profesor Costa Pinto.

Y Cardoso Reis anticipa que Rubio presionará a favor de la compra de cazas estadounidenses F-35, aunque cree que Lisboa podría retrasar una decisión definitiva por razones presupuestarias y para evitar desagradar a otros competidores de peso.

En el terreno económico, Costa Pinto recuerda que buena parte de las relaciones se desarrolla dentro del marco de la Unión Europea, lo que limita la capacidad portuguesa para actuar por su cuenta, una cautela que comparte Espírito Santo: "Lisboa debe evitar concesiones bilaterales que entren en conflicto con la legislación del mercado único europeo".

La profesora considera, no obstante, que la visita ofrece oportunidades para atraer inversión estadounidense en energía, cables submarinos, inteligencia artificial y empresas emergentes, así como para reforzar el papel del puerto de Sines como entrada europea de gas natural licuado.

Rubio llegará el jueves a Lisboa para una visita de un día, tras una gira que también le ha llevado a Islandia y Grecia, y se reunirá con el primer ministro portugués, Luís Montenegro, y con el ministro de Asuntos Exteriores, Paulo Rangel. EFE

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