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Rubio visita Portugal con la cooperación atlántica como telón de fondo

Rubio visita Portugal con la cooperación atlántica como telón de fondo

Lisboa, 7 oct (EFE).- El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, visitará mañana Portugal para reforzar la cooperación en defensa, economía y tecnología, en un momento marcado por el aumento del gasto militar de los aliados de la OTAN y la controversia sobre la utilización de la base de Lajes por Estados Unidos en relación con la ofensiva contra Irán.

Rubio tiene previstos encuentros con el primer ministro portugués, Luís Montenegro, y el ministro de Exteriores, Paulo Rangel. Lisboa será la última escala de una gira que incluye Islandia y Grecia y cuyo programa anunciado sitúa la defensa, la economía y la tecnología como ejes de las conversaciones en Portugal.

La visita llega precedida de un mensaje de reconocimiento de Rubio, quien afirmó este martes que Portugal ha vuelto a ser un fuerte aliado de Estados Unidos.

La cooperación militar tiene uno de sus principales puntos de apoyo en Lajes, en la isla Terceira del archipiélago de las Azores, una instalación estratégica para el tránsito y el apoyo logístico de las fuerzas estadounidenses en el Atlántico. Su utilización también concentra uno de los asuntos más sensibles de la relación bilateral.

El Ministerio Público portugués confirmó el pasado viernes la apertura de una investigación sobre la legalidad del uso de la base en relación con la ofensiva contra Irán, a raíz de una denuncia presentada por integrantes del Bloque de Izquierda.

El Gobierno portugués sostiene que ha respetado el acuerdo bilateral y el derecho internacional. Rangel explicó en abril que las autorizaciones estaban sujetas a condiciones: responder a un ataque, respetar los criterios de necesidad y proporcionalidad y no dirigirse contra objetivos civiles. El Ejecutivo ha defendido, además, que Portugal no participa en la operación contra Irán.

El otro gran marco de la cooperación en defensa es la OTAN. Portugal cerró 2025 con un gasto militar equivalente al 2,01 % del producto interior bruto, según el Gobierno, y afronta el compromiso acordado por los aliados en La Haya de alcanzar en 2035 un esfuerzo conjunto del 5 %: al menos un 3,5 % para defensa y hasta un 1,5 % para inversiones relacionadas con seguridad y resiliencia.

La modernización de las Fuerzas Armadas portuguesas abre también oportunidades comerciales para Washington. El embajador estadounidense en Lisboa, John Arrigo, defendió en febrero la compra de cazas F-35 para la renovación de la aviación militar lusa, una posición que sitúa la adquisición de armamento entre los intereses estadounidenses en la relación bilateral.

La afinidad atlántica convive con diferencias políticas. Montenegro expresó en julio su solidaridad con Dinamarca ante las declaraciones de Donald Trump sobre Groenlandia y defendió que el respeto a la integridad territorial debe aplicarse también entre los miembros de la OTAN.

Más allá de la defensa, Sines, al sur de Lisboa, reúne dos ámbitos de cooperación: energía e infraestructura digital. Estados Unidos figuró entre los principales países de origen del gas recibido por Portugal en 2025, cuando el terminal de Sines canalizó cerca del 95 % de las entradas de gas en el país, según datos del regulador energético portugués.

En tecnología, Google conectó en julio a Sines su cable submarino transatlántico Nuvem, que enlaza Portugal con Estados Unidos. La localidad alberga asimismo el proyecto anunciado por Start Campus y Nscale para apoyar a Microsoft en el suministro de capacidad de inteligencia artificial en Europa. Estos proyectos ilustran los intereses económicos que acompañan a la asociación militar.

El comercio constituye otro frente de la relación, condicionado por el régimen arancelario estadounidense y los acuerdos entre Washington y la Unión Europea, dentro de cuyo marco se encuadran las relaciones comerciales portuguesas con Estados Unidos. EFE

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