Se cumplen 30 años de la detención de Marc Dutroux, el pederasta que conmocionó a Bélgica
Bruselas, 13 ago (EFE).- Hace 30 años, el 13 de agosto de 1996, las autoridades de Bélgica detuvieron a Marc Dutroux, el pederasta que con la complicidad de su esposa secuestró y violó a seis menores, de las que solo dos sobrevivieron, en uno de los casos que más conmoción provocó en el país y que aún hoy en día se recuerda con consternación.
El caso Dutroux sacudió no solo a la sociedad belga, también evidenció importantes fallos en el sistema judicial y puso en tela de juicio el trabajo de la policía del país a la hora de la detención del pederasta y de la búsqueda de las niñas desaparecidas.
También alimentó teorías de la conspiración sobre una supuesta red de pederastia transnacional de la que el propio Dutroux dijo era un peón, aunque no se le dio credibilidad y terminó condenado en 2004 a cadena perpetua, mientras que su esposa, Michelle Martin, fue condenada a 30 años de prisión por colaborar en los crímenes.
Un violador convicto
El historial delictivo de Dutroux (Bruselas, 1956) se remonta a su juventud, cuando se dedicó a cometer robos y a traficar con drogas, aunque su primera condena llega en 1989, cuando fue condenado a 13 años de cárcel por secuestrar y violar a dos niñas, aunque fue liberado en 1992 bajo supervisión y obtuvo una pensión del Estado belga por discapacidad.
Tras su liberación, volvió a dedicarse a los robos de coches y al menudeo de estupefacientes hasta alcanzar un nivel de vida que le permitió adquirir hasta siete casas donde, en algunas de ellas, mantuvo reclusas a algunas de las menores.
A una de estas propiedades en Charleroi, al sur de Bruselas y donde hoy se ubica un memorial que recuerda a las víctimas, se la denominó "la casa de los horrores" por la brutalidad con la que Dutroux mantenía a las menores.
La policía llegó a registrar dos veces la casa -en relación con robos de coches y tráfico de drogas- pero no halló nada sospechoso, aunque en esos momentos estaban allí encerradas dos de sus víctimas, Julie Lejeune y Mélissa Russo, de 8 años ambas, quienes acabarían muriendo de hambre meses después.
Este y otros fallos en la investigación y los procedimientos generaron estupefacción en Bélgica, al punto que en octubre de 1996 se celebró en Bruselas una histórica marcha convocada por los padres de las víctimas a la que acudieron más de 300.000 personas y en la que se pidió transparencia y justicia.
De la alegría de la detención al trauma por las muertes
El pederasta fue detenido junto a su esposa el 13 de agosto de 1996 tras secuestrar a una niña, Laetitia Delhez, de 14 años, y después de que un conductor avisara a la policía sobre algo sospechoso. Al llegar a "la casa de los horrores", la policía encontró retenidas a Laetitia y a Sabine Dardenne, de 12 años
Días después, hallaron los cuerpos de An Marchal, de 17 años, y de Eefje Lambrecks, de 19, además de pornografía infantil y vídeos sexuales en los que aparecía la esposa del pedófilo.
En el teletipo que EFE publicó el 17 de agosto de 1996, se describió la situación como "una auténtica conmoción nacional y una jornada angustiosa tras la alegría del viernes, cuando se divulgó la operación policial que liberó a dos jóvenes secuestradas por Dutroux".
La angustia se ha extendido hasta este mismo año, cuando el pasado mes de febrero trascendió que el pederasta conservaba en su celda en la prisión de Nivelles unas doscientas fotografías de mujeres y menores, algunas pedopornográficas, que fueron halladas en una revisión rutinaria en 2024.
Tras dieciséis años de reclusión, Michelle Martin, ya divorciada, fue liberada en 2012 y se trasladó a un convento, mientras que Dutroux sigue cumpliendo su pena y todas sus solicitudes de libertad condicional han sido rechazadas.
Reformas policiales y judiciales
El caso, además, impulsó una profunda reestructuración de la seguridad en Bélgica. Tras los graves fallos de coordinación entre los antiguos cuerpos policiales, en 1998 se decidió unificar las fuerzas de seguridad nacionales en una organización policial integrada en dos niveles: el federal y el local.
En el ámbito judicial, la tragedia motivó la creación del Consejo Superior de Justicia para despolitizar los nombramientos y de la Fiscalía Federal para centralizar las investigaciones complejas.
Paralelamente, la Ley Franchimont garantizó mayores derechos a las víctimas en los procesos, y nació la influyente organización Child Focus contra la explotación infantil, fundada por el padre de una de las víctimas. EFE
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