Serbia celebra entre irregularidades y protestas sus elecciones más importantes en 26 años
Antonio Sánchez Solís
Viena, 22 oct (EFE).- Una candidatura universitaria contra la corrupción y el autoritarismo, y un líder populista que domina el país desde hace doce años se enfrentan este domingo en las elecciones más inciertas y trascendentales que Serbia ha vivido desde la caída del régimen autoritario de Slobodan Milosevic en el año 2000.
Por un lado está Alexsander Vucic, indiscutible hombre fuerte del país, que ha sido primer ministro, luego presidente hasta el pasado septiembre y que ahora aspira de nuevo a dirigir el Gobierno con el mensaje de que sólo él garantiza la estabilidad en el país, mientras acusa de traidores a quienes se le oponen.
Controla los medios y buena parte del aparato estatal. Presume de buenas relaciones con Rusia, China y Donald Trump, pero sin renunciar a que Serbia entre en la Unión Europea, y analistas, ONG y periodistas independientes lo señalan como autoritario y corrupto.
Al otro lado, la Lista de Estudiantes se presenta sin líderes ni ideología claros, con un programa básico de defensa del Estado de derecho, de la educación, contra la corrupción y para liberar las instituciones del control de los partidos. Su lema es 'Serbia o mafia'.
Renovar el Estado
En su candidatura no hay universitarios, pero son ellos los que han elegido en asambleas de democracia directa a los 250 académicos, economistas, ingenieros, médicos, artistas o sociólogos integrantes de su lista, encargándoles la tarea de construir un "Estado renovado al servicio de todos los ciudadanos" fundamentado en la ley, como dicen en su breve programa.
Todos los analistas y periodistas consultados por EFE coinciden en que estas elecciones adelantadas llegan en un momento de enorme tensión y en el que Vucic no aceptaría fácilmente una derrota.
"No podemos esperar que estas elecciones vayan a ser normales. Serbia no es una democracia europea funcional. Es una supuesta democracia híbrida, o autocracia con tendencias a convertirse en una dictadura", resume Andrej Ivanji, periodista en el semanario Vreme.
Resultado apretado
Una reciente encuesta del instituto NSPM da a la Lista de Estudiantes el 44,4 % de los votos frente al 41,7 % del conservador Partido Progresista (SNS) de Vucic, aunque otros sondeos dan ventajas de hasta diez puntos a una u otra opción.
La mayor parte de la oposición ha decidido no presentarse y apoyar a los universitarios, entendiendo estas elecciones como un referéndum sobre la continuidad de Vucic.
En los doce años que lleva en el poder, Vucic ha afrontado varias oleadas de protestas ciudadanas que, hasta ahora, no se han traducido en un castigo en las urnas.
Los estudiantes llevan dos años liderando una protesta ciudadana que comenzó tras el derrumbe, en noviembre de 2024, de un voladizo en una estación de tren que acababa de ser renovada por empresas chinas, en el que murieron 16 personas.
De la inicial exigencia de explicaciones sobre cómo se había adjudicado y ejecutado la obra, la protesta se transformó en un movimiento de denuncia de la corrupción y la deriva autoritaria, con las manifestaciones más numerosas nunca vistas en Serbia.
Según una encuesta de junio de la ONG serbia CRTA y de la Universidad de Standford, el 58 % de los serbios cree que el accidente fue por falta de supervisión y apoya las protestas, y la mitad califica de grave el problema de la corrupción.
Los porcentajes varían en función del votante: el 92 % de los partidarios de Vucic está satisfecho con el funcionamiento de la democracia, frente al 99 % que desconfía del expresidente entre los que apoyará a la Lista de Estudiantes.
Tras la caída en 2000 del régimen autocrático de Slobodan Milosevic, del que Vucic fue ministro de Información, Serbia inició una etapa de democratización y defensa de los derechos y las libertades representada por Zoran Đinđic, asesinado por ultranacionalistas en el año 2003, cuando llevaba apenas dos años de primer ministro.
Deterioro democrático
Desde que Vucic fue elegido primer ministro en 2014, Serbia ha sufrido un retroceso democrático marcado por un deterioro de la libertad de prensa y de las libertades civiles, según denuncian varias ONG internacionales, y también la UE.
Esta campaña ha estado marcada por irregularidades y sospechas de fraude, afirma CRTA, como restricciones para votar desde el extranjero, espionaje a la oposición, campañas de desprestigio en los medios, coerción y compra de votos a los funcionarios públicos y dudas sobre un censo electoral inflado.
La Oficina de Derechos Humanos de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) también ha señalado que siguen sin resolverse irregularidades vistas en elecciones anteriores.
Además, Vucic ha calentado la campaña aludiendo al riesgo de disturbios violentos en la jornada electoral, que algunos analistas ven como un forma de asustar a los votantes o incluso de poder cuestionar luego un resultado que le perjudique.
Los universitarios han denunciado que ya ha habido arrestos y registros de "sospechosos" de planear disturbios.
Unos 260 miembros de las fuerzas de seguridad serbia han pedido a sus compañeros que respeten la Constitución y han recordado que su obligación es "proteger a los ciudadanos y no a partido políticos".
"Soy periodista desde hace 35 años y, por primera vez, no sé que va a pasar. Todo es posible. El régimen está haciendo todo lo posible para ganar estas elecciones", alertó el periodista Ivanji durante un reciente encuentro con medios en Viena. EFE
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