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Shiffrin quiere superar a Moser-Pröll; Odermatt, igualarla

Shiffrin quiere superar a Moser-Pröll; Odermatt, igualarla

Adrián R. Huber

Abu Dabi, 23 oct (EFE).- La estadounidense Mikaela Shiffrin, posiblemente la mejor de todos los tiempos, defiende título en la Copa del Mundo de esquí alpino, competición que arranca este sábado en Sölden (Austria) y en la que puede mejorar el récord histórico de seis victorias globales que la une a la austriaca Annemarie Moser-Pröll, la gran campeona de los años 70.

Shiffrin, de 31 años, aspira a lograr su séptimo triunfo final en el torneo de la regularidad; en el que nadie se acerca a sus 110 victorias (73 de ellas en eslalon: otro récord estratosférico). Y en el que el suizo Marco Odermatt, de 29, apunta a capturar su sexto gran Globo de Cristal; con el que igualaría la marca de la mítica Moser-Pröll.

Por encima de todos ellos, en el historial de la competición, figura el austriaco Marcel Hirscher, que posee la plusmarca absoluta -entre hombres y mujeres-, con ocho éxitos globales. Seguidos. Entre 2012 y 2019.

Shiffrin, que la pasada campaña capturó su novena Bola de Cristal de la disciplina (otra plusmarca más) y su tercer título olímpico al ganar, en los Juegos de Milán-Cortina d'Ampezzo (Italia), oro en eslalon -doce años después de convertirse, en Sochi (Rusia), en la más joven de la historia en hacerlo-, ya hace mucho que lo ha ganado absolutamente todo en el deporte rey invernal.

Por ese motivo y, después de haberse recuperado de varias lesiones, la súper-campeona de Vail (Colorado), ocho veces campeona del mundo -con quince medallas en Mundiales y un total de 19 en grandes eventos- ha anunciado que reducirá su número de participaciones en eslalon: la disciplina en la que no hay nadie que la tosa. Se centrará en las disciplinas de gigante y supergigante.

'Mika' se saltará, en principio, los primeros eslalon del calendario, los de Levi (Finlandia) y Gurgl (Austria). Y, por supuesto sin descartarla nunca, de esa forma entreabre la puerta a la alemana Emma Aicher, nueve años más joven y muy versátil (domina la velocidad y también hace podios en las disciplinas técnicas), como principal candidata a sucederle en el historial si no logra mejorar la media docena de victorias finales de Moser-Pröll.

Otra estadounidense, Lindsey Vonn, la más mediática de la historia, se niega a dejar de serlo.

La carismática campeona de Saint Paul (Minesota), asimismo ganadora de todo -y con cuatro victorias finales en la competición de la regularidad, en la que cuenta 84 victorias- se había retirado en 2019, año en el que fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes. Seis temporadas después decidió regresar, con una rodilla de titanio -la derecha-, lo que no fue impedimento para que volviese a subirse a un podio; un año antes de convertirse, con 41 años, en la ganadora más veterana de toda la historia de la Copa del Mundo.

Sólo cinco días antes de la inauguración de los Juegos, Lindsey se rompió el ligamento cruzado anterior y dañó el menisco de la rodilla derecha; lo que tampoco la frenó de tomar la salida en el descenso olímpico disputado en la mítica pista Tofana de la perla de los Dolomitas. Dieciséis años después de haber ganado oro en esa disciplina, en los Juegos de Vancouver (Canadá).

La campeona norteamericana se accidentó brutalmente en la parte alta del recorrido -en una de las imágenes más escalofriantes de la pasada cita olímpica-, tuvo que ser evacuada en helicóptero; y desde entonces ha sido sometida a numerosas intervenciones quirúrgicas.

Parecía claro que no se la volvería a ver en un portillón de salida. Pero las presunciones del resto no sirven a la hora de opinar sobre Vonn; y, a pesar de que no es oficial que vuelva a competir, la federación de su país la ha incluido en su lista de inscritos en la Copa del Mundo. En una temporada en la que también habrá Mundiales: entre el 1 y el 14 de febrero, en la estación suiza de Crans Montana.

Lindsey, evidentemente, no competirá este sábado en Sölden, donde la austriaca Julia Scheib comenzará la defensa del título en la disciplina de gigante en el Rettenbachgletscher tirolés; en el que, si no se lo apropiase Shiffrin, también optarán al primer liderato del curso -entre otras- la sueca Sara Hector, la suiza Camille Rast o la noruega Thea Louise Stjernesund.

Tampoco estarán en Sölden las italianas Federica Brignone -la gran triunfadora, en su casa, de los pasados Juegos- y Sofia Goggia, convalecientes aún de sus dolencias. Representando a España en el gigante del domingo competirán el catalán Aleix Aubert y el vasco Aingeru Garay.

En noviembre, con los eslalon de Levi y Gurgl, entrará en acción el barcelonés Quim Salarich: el varón español con mejores resultados internacionales desde la época del mítico 'Paquito' Fernández Ochoa; campeón olímpico de eslalon en los Juegos de Sapporo'72 (Japón).

Lucas Pinheiro, primer suramericano de toda la historia en proclamarse campeón olímpico de esquí alpino, también se convirtió la pasada temporada en el primer brasileño en ganar la Copa del Mundo de gigante.

Pinheiro, que logró las cinco primeras de sus ocho victorias para Noruega y con su primer apellido, Braathen, intentará repetir el triunfo -el primero de todos ellos- que obtuvo hace seis años en esta pista. Donde el domingo también apuntarán muy alto el austriaco Marco Schwarz, el noruego Henrik Kristoffersen y otro suizo, Loic Meillard: que capturó medallas de cada metal en los pasados Juegos; y que también apuntará al trofeo principal en el torneo de la regularidad

Pero el que no querrá desaprovechar la ocasión de dar el primer paso hacia su sexta gran Bola de Cristal, de nuevo con el español José Luis Alejo entre sus entrenadores, será Odermatt. La gran estrella de un equipo suizo en el que también brilla -sobre todo en las pruebas de velocidad- Franjo Von Allmen, que hace apenas ocho meses emuló, en Bormio, las gestas del austriaco Toni Sailer y del francés Jean-Claude Killy. Los únicos esquiadores alpinos que hasta entonces habían ganado tres oros en una misma cita olímpica. EFE

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