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Simon Sebag Montefiore, historiador: Israel ha perdido la guerra del relato

Simon Sebag Montefiore, historiador: Israel ha perdido la guerra del relato

Enrique Rubio

Madrid, 3 nov (EFE).- Pocas regiones en el mundo se ven más asoladas por el tópico que Oriente Medio. Contra esos lugares comunes, el historiador británico Simon Sebag Montefiore ha emprendido el reto de recorrer el último siglo de esta región en un libro desde el que defiende que Israel "ha perdido la batalla del relato".

En su nueva obra, que lleva el elocuente título de 'El Hervidero: Historia de Oriente Próximo 1900-2026' (editorial Crítica), el autor de 'Los Románov' o 'Jerusalén' trata de desmontar, siempre a la contra, las narrativas que juzga imperantes, tanto en el pasado como en el presente.

Ya sea con su aseveración de que el actual Oriente Medio no fue diseñado en el archifamoso acuerdo de Sykes-Picot ("nunca sucedió: si fuese así, los rusos habrían estado presentes en Palestina y habrían conseguido Constantinopla") o cuando sostiene que la actitud occidental en torno a Israel y Palestina "contradice la realidad".

A su juicio, tras los ataques de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, Israel "ha perdido evidentemente la guerra del relato y ya no podrá ganarla", debido a un "consenso global que acepta una cierta versión de los hechos", dice en una entrevista con EFE en Madrid.

La fascinación por Tierra Santa ha convertido el conflicto en la Franja de Gaza en un asunto de política local, afirma, que llega a decidir elecciones en lugares tan improbables como Leicester o Birmingham, en Inglaterra, con una importante población musulmana.

Sebag Montefiore, que cuestiona el enfoque poscolonial para estudiar Oriente Medio, se muestra sorprendido por que países como el Reino Unido o España "tengan ahora una peor relación con Israel que otros como Arabia Saudí o Egipto".

Tampoco exime de responsabilidad a las autoridades israelíes, que "han degradado la acusación de antisemitismo hasta vaciarla de sentido".

La espada aún manda

Pese a que niega ser determinista, el autor asegura que en la región "la espada todavía decide quién manda".

¿Quiere eso decir que la Primavera Árabe, o cualquier otro movimiento popular, estaban condenados al fracaso? "No, solo es un reflejo de la realidad de hoy, para bien o para mal (...) Y seguirá siendo así por mucho tiempo, porque se necesita libertad política para que surjan esos movimientos. Ahora no existen, pero podrían llegar a hacerlo".

Deplora que los liberales árabes, y egipcios en particular, carecieran en la Primavera Árabe de una figura "mandeliana", que podría haber sido el político egipcio y exdirector del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) Mohamed el Baradei, pero nunca llegó a serlo.

Una de las particularidades del método de Sebag Montefiore es su énfasis en los líderes, a los que analiza con bisturí en su obra. Eso le lleva a alertar de que la estabilidad en la región es a menudo frágil y recae sobre los hombros de individuos que acumulan enorme poder, como el príncipe saudí Mohamed Bin Salman (MBS).

'El Hervidero' ejerce de recordatorio de la turbulenta historia de magnicidios y violencia en Oriente Medio, pero también de todo aquello que muchas veces se da por sentado, pero podría haber sucedido de otra manera.

En su ejercicio de política-ficción sobresale la conjetura de qué habría sucedido si las potencias europeas hubiesen concedido a la dinastía hachemí -como ésta pretendía- el gobierno sobre gran parte de la región tras la I Guerra Mundial, lo que habría dado lugar a una configuración nacional completamente distinta.

Esos movimientos tectónicos en la geopolítica de Oriente Medio se encuentran en ebullición con nuevas alianzas como los Acuerdos de Abraham, suscritos entre Israel y varios países árabes, "cuya importancia reside en que estos reconocen que Israel es una potencia mediooriental".

Otro nuevo eje es el que forman Turquía, Pakistán y Arabia Saudí con el nuevo pacto de defensa de La Meca, al que aspira adherirse Siria. Sebag Montefiore augura un futuro incierto a esta alianza, ya que "son todos países increíblemente imperfectos, particularmente Pakistán, que está siempre al borde del colapso".

Pese a ello, cree que esta dinámica de buscar nuevos aliados cobrará vigor en una región en la que Occidente cada vez tiene menos peso y fuerzas como el neo-otomanismo del turco Recep Tayyip Erdogan están al alza.

Sea cual sea el escenario futuro, el autor apunta a un factor que se mantendrá constante: el papel central de la cuestión palestina, que se encuentra arraigada en el subconsciente colectivo y "permite a los Estados árabes evitar todo tipo de rendición de cuentas". EFE

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