Londres, 29 jun (EFE).- El tenista italiano Jannik Sinner, número 1 del mundo, reconoció la dificultad de su estreno en Wimbledon, después de imponerse al serbio Miomir Kecmanovic en cinco sets, y aseguró que el encuentro le servirá para adaptarse de nuevo a la hierba tras casi un año sin disputar un partido oficial sobre esta superficie.
"La primera ronda nunca es fácil. Era mi primer partido oficial en hierba después de un año, así que estoy muy contento por la victoria, aunque haya sido un partido muy duro. Era muy necesario", afirmó el vigente campeón del torneo.
El italiano explicó que, tras verse dos sets a uno por debajo, intentó rehacerse cuanto antes. "Tuve mis oportunidades en el tercer set y no las aproveché. Intenté resetearme lo más rápido posible. Jugar el primer partido en la pista Central es un privilegio enorme y traté de disfrutar del momento".
Sinner, que confesó que estaba un poco nervioso, también habló de las caídas que sufrió durante el encuentro y admitió que pudo haber tenido consecuencias más graves.
"En hierba esto es lo más normal, especialmente en los primeros partidos. Tuve suerte porque las cosas pueden salir muy mal muy rápido. Lo más importante era seguir moviéndome con naturalidad y no tener miedo", explicó.
Sobre su rival, el italiano destacó las dificultades que le planteó Kecmanovic. "Es un jugador muy bueno, especialmente en hierba. Golpea muy plano y su primer golpe después del saque fue muy fuerte. Ahí tuve problemas y es algo que tenemos que mejorar".
Por último, Sinner tranquilizó sobre el golpe que sufrió en una uña durante el encuentro y confirmó que no tendrá consecuencias. "Está todo bien. No hay ningún problema", concluyó.
El italiano disputará el próximo miércoles la segunda ronda del torneo ante el portugués Nuno Borges, que derrotó al estadounidense Tristan Boyer por 6-3, 7-5 y 7-5. EFE
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