Mónaco, 5 Oct 2026 (AFP) -
A sus 41 años y luego de haber ganado todo con el Flamengo, el brasileño Filipe Luís, en su debut como técnico en Europa, ha logrado llevar al Mónaco al liderato de la Ligue 1 francesa: en una entrevista con la AFP desvela su filosofía, sus ambiciones y su adicción al fútbol.
PREGUNTA: Sus inicios como técnico en Francia parecen idílicos.
RESPUESTA: "Estoy encantado con la forma en que el club me ha recibido, con el ambiente de trabajo, con la organización. También valoro la calidad de los jugadores, sus ganas de progresar. Pero implantar mis ideas es un proceso largo. Exijo muchísimo. Estos comienzos me gustan. En cuanto se produjo la asimilación, todo mejoró. Para seguir siendo ambiciosos, habrá que trabajar para mejorar los desplazamientos sin perder lo que ya hemos adquirido".
P: ¿Puede resumir sus principios?
R: "Sin balón, poner al rival en una situación incómoda mediante la presión. Ver al equipo en campo contrario conlleva riesgos y exige una gran precisión para gestionar los espacios. Con balón, intentar controlar, atacando sistemáticamente al adversario. Nuestro margen de progresión es grande. Todavía estamos lejos de lo que deseo. Progresar ganando permite a los jugadores creer en tus ideas".
P: ¿Quién influyó en su manera de ver el fútbol?
R: "Seguramente me convertí en entrenador por Simeone (su técnico en el Atlético de Madrid). Él cambió mi mentalidad, despertó mi interés por el oficio. Mi filosofía contiene algo de él, de Mourinho, de Jorge Jesus, de Guardiola en lo ofensivo. Sobre todo nace de mis sensaciones como jugador. Mis ideas están profundamente arraigadas en mí, haya victoria o derrota. Pero el resultado sigue siendo siempre lo más importante".
P: Actualmente se dice que la gestión de un vestuario es esencial...
R: "Soy abierto, escucho a los jugadores, les dejo dar su opinión. Soy cercano, pero no partidario del discurso motivacional. Hablar demasiado no es bueno. Por mucho que motives a un jugador, solo su personalidad y el proceso natural de la competición lo llevarán más lejos. Debe saber qué tiene que hacer. Es una ley de supervivencia: el más fuerte, el mejor preparado, ganará. Estimulo la competencia interna. En cambio, cada uno tiene derecho al error, debe prepararse para ello y asumirlo".
P: También sabe mostrarse duro en público, como con Pedro, estrella del Flamengo apartada temporalmente en julio de 2025...
R: "Nadie es más importante que el equipo. Se había quebrado un principio claro. Tomé una decisión complicada. Entrenaba entonces a algunos amigos, como Pedro, con quien había jugado un año antes. Tenía que instaurar una barrera en el trabajo. En el Mónaco es diferente. Pero sigo siendo un debutante. Por eso firmé sin dudarlo. La ambición del club encaja con la mía: crecer ganando".
P: ¿Hasta dónde llega su ambición?
R: "Para aspirar a seguir en el cargo, hay que ganar el próximo partido. Ese es mi principio. Después del Flamengo, quiero escribir mi propia historia, seguir ganando. No para demostrarle nada a nadie, sino para mejorar como entrenador, como persona. Soy extremadamente ambicioso. No quiero vivir en el pasado. Quiero más, ver hasta dónde me llevará mi nivel".
P: ¿Ser entrenador era un paso lógico en su carrera?
R: "Como jugador, el día más feliz fue mi último partido en el Maracaná, con mi club del corazón, el Flamengo, tras una carrera exitosa más allá de mis capacidades. El pospartido fue un momento de plenitud, con mis amigos en casa. Pero, afortunadamente, un mes después estaba entrenando al equipo Sub-17 del club. Porque siempre había vivido para el partido, donde te expones totalmente, te juegas la vida. Sin eso, hay vacío. Seguir viviendo mi pasión fue salvador. He diversificado, por ejemplo, mis actividades con empresas inmobiliarias. Pero no me gusta nada eso. Me gusta el fútbol. Estos inicios con los jóvenes del Flamengo fueron un laboratorio para descubrirme como entrenador".
P: ¿Cómo califica el nivel de la Ligue 1?
R: "Este campeonato está subestimado. En el plano táctico, los entrenadores, algunos de los cuales analizo desde hace tiempo, trabajan muy bien. Aquí tenemos la valentía de lanzar a muchísimos jóvenes de muy buen nivel. Lo veo todo. Soy completamente adicto al fútbol. Ser entrenador exige enormes sacrificios. Hay que estar loco. Pero me encanta esta exigencia del alto nivel. A condición de que mi mujer y mis hijos me apoyen".
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