Pattaya, Tailandia, 4 Jul 2026 (AFP) -
Sentada en un taburete bajo luces de neón moradas, Emily espera a los clientes en la parte trasera de un bar de Pattaya, uno de los principales destinos del turismo sexual en Tailandia, que volvió al centro de la atención por un sórdido feminicidio.
Esta trabajadora sexual transgénero, a la que sus compañeras llaman "Mamá", llegó hace 20 años a Pattaya, pero nunca baja la guardia. "Tengo miedo y por eso sigo viva", dice a la AFP.
La semana pasada se halló el cuerpo de una adolescente tailandesa de 17 años en una maleta, junto a una vía férrea. Había llegado a la ciudad días antes.
Un australiano de 45 años fue detenido en el aeropuerto cuando intentaba abandonar el país. Se le acusa de asesinato con premeditación, corrupción de menores y ocultación de cadáver.
Emily asegura haber visto otros crímenes similares a lo largo de los años y lamenta que estas tragedias no disuadan a mujeres procedentes de zonas rurales de acudir a Pattaya para escapar de la pobreza.
"Ven videos en TikTok y creen que es dinero fácil. Pero se necesita tiempo para entender cómo funciona todo. No es fácil, la realidad es muy distinta", asegura.
- Intentar "lavar la imagen" -
Con poca ropa y zapatos con tacones altos, cientos de mujeres -algunas muy jóvenes- forman una especie de pasillo humano entre el bullicio y las luces de la calle Soi 6.
Pattaya, antiguo pueblo pesquero, comenzó a transformarse durante la guerra de Vietnam en la década de 1960, cuando soldados estadounidenses de permiso acudían allí para disfrutar del entorno y recurrir a la prostitución.
Situada a dos horas por carretera de Bangkok, la ciudad costera se convirtió desde entonces en uno de los principales epicentros mundiales del turismo sexual, imagen de la que ahora intenta desprenderse.
"Todo el mundo asocia Pattaya con el ocio y la vida nocturna", reconoce, con cautela, el alcalde Poramese Ngampiches, recién reelegido. "Pero en los últimos años intentamos diversificar nuestra oferta".
Según explica, la ciudad quiere reinventarse mediante grandes eventos deportivos y culturales, como el festival de música Tomorrowland, además de campañas centradas en el bienestar y el turismo familiar.
"Es cierto que están intentando mejorar la imagen de la ciudad para que sea más segura y acogedora", confirma el belga Damien Joine, propietario de un pequeño bar-restaurante. "La policía patrulla con frecuencia. En cuanto surge algún incidente, actúa enseguida".
- Oficialmente ilegal -
Desde un discreto local alejado de los neones del centro turístico, la asociación HON acompaña desde hace unos quince años a los trabajadores sexuales y no espera cambios radicales.
"Pattaya ofrece muchas formas de turismo: playas magníficas, parques acuáticos, zoológicos...", señala Orawan Fungfoosri, una de sus empleadas. "Pero su reputación se construyó durante 40 o 50 años. Los turistas de todo el mundo saben perfectamente qué vienen a buscar".
Aunque la prostitución es oficialmente ilegal en Tailandia, representa gran parte de la economía de esta ciudad de más de 300.000 habitantes.
También supone una fuente de ingresos muy atractiva para muchas mujeres, que pueden llegar a ganar hasta diez veces el salario medio del país.
Ann, originaria del oeste de Tailandia, llegó a Pattaya hace diez años tras "huir de casa" debido a "deudas y problemas con las drogas".
"La mayoría de quienes vienen a vivir aquí tocaron fondo", cuenta esta antigua peluquera de 37 años, hoy trabajadora sexual, convencida de que el reciente asesinato probablemente no cambiará nada.
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