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Tailandia prohíbe por "seguridad nacional" el libro de un crítico de la monarquía

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Bangkok, 5 nov (EFE).- Tailandia ha prohibido el libro 'Routledge Handbook of Contemporary Thailand' (Manual Routledge de la Tailandia Contemporánea) del activista Pavin Chachavalpongpun, un crítico de la monarquía de este país del Sudeste Asiático exiliado en Japón, al considerar que su contenido "amenaza la seguridad nacional".

Se trata de un manuscrito publicado por un grupo de académicos sobre historia contemporánea de Tailandia cuyo precio ronda los 300 dólares y que adquieren mayoritariamente universidades y bibliotecas, explicó el propio Pavin este jueves, tras censurarse la obra, en la red social Facebook.

Las autoridades prohibieron la distribución del libro en Tailandia, alegando que entre sus páginas figura "material que amenaza la seguridad nacional, puede incitar a la inquietud pública o servir como catalizador de disturbios civiles", según una orden policial publicada hoy en el boletín oficial del país, la Gaceta Real.

La orden, que no detalla cuáles son los motivos que incurren en amenazas para la seguridad nacional, indica además que el libro "contraviene el orden público de la nación, poniendo en peligro la seguridad del reino, o atentando contra la paz pública o las normas morales de la población".

Según Pavin, un activista tailandés fundador del grupo antimonárquico de Facebook 'Royalist Marketplace', que reúne a más de 2,2 millones de miembros, fue prohibido "porque contiene una gran cantidad de información detallada sobre la monarquía".

La Casa Real tailandesa está protegida de toda crítica por una draconiana ley de lesa majestad, recogida en el artículo 112 del código penal, que establece penas de entre 3 y 15 años de cárcel para quien difame, insulte o amenace al rey, la reina o el príncipe heredero.

Quien incumpla la censura del libro se enfrenta a una pena de prisión de hasta tres años, a una multa no superior a 60 000 bahts (unos 1.780 dólares) o a ambas sanciones, en virtud de la Ley de Registro de Impresiones.

Asimismo, la Policía "queda facultada para incautar y destruir dichas publicaciones".

"Estamos en 2026 y todavía se dedican a prohibir libros. A estas alturas -en plena era de las redes sociales e internet- ya deberían saber que este tipo de cosas simplemente no funcionan. La gente, sencillamente, puede pasar de la edición impresa y optar por un libro electrónico", afirmó Pavin.

"Una prohibición funciona, en el fondo, como una promoción: cuanto más prohíben un libro, más gente se entera de su existencia; si no estuviera prohibido, quizá nadie sabría ni que existe. Al final, la editorial gana una fortuna, yo gano una fortuna y se llama la atención del público tailandés", añadió. EFE

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