Tedros y Macron se unen para pedir precaución y gobernanza de los entornos digitales
Ginebra, 1 jul (EFE).- El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, se han unido para pedir precaución y una gobernanza eficaz de los entornos digitales ante la incertidumbre de sus efectos sobre la salud y bienestar de los niños y jóvenes a largo plazo.
"Un enfoque de precaución no significa oponerse a la innovación, significa situar el interés superior de la infancia en primer lugar", han subrayado.
Ambos han advertido a la vez que a estas alturas "ya es demasiado tarde para limitarnos a realizar ajustes graduales" y que los beneficios que prometen las tecnológicas "no están garantizados, sino que dependen en gran medida de quién tiene acceso, de cómo se diseñan las tecnologías y de a qué intereses sirven".
En una editorial conjunta, ambos líderes enfatizan que "los entornos digitales no son neutrales" y que su impacto concreto en la vida y salud de las personas depende de la forma como se diseñan las aplicaciones, de como se gobiernan y como se extrae dinero de ellas.
Aunque reconocen que las herramientas digitales pueden favorecer el aprendizaje, la creatividad, el acceso a los servicios de salud o el sentido de pertenencia -particularmente a quienes experimentan exclusión fuera del entorno digital -, también insisten en que tales beneficios "no están garantizados".
"Nuestros niños, niñas y jóvenes no son sujetos de experimentación, un mercado cautivo ni una mercancía", señalan.
Como parte de la gobernanza que se requiere, Tedros y Macron reclamaron diseños apropiados para cada edad y garantías más fuertes para proteger la salud infantil.
Señalaron que la OMS está acelerando la investigación para comprender mejor el impacto de las tecnologías actuales y futuras, para dar asesoramiento técnico a los países y promover entornos digitales de salud seguros y equitativos.
Sobre la inteligencia artificial generativa, sostienen que es "un importante multiplicador tanto de los riesgos como de las oportunidades para el bienestar infantil".
Utilizadas de manera responsable, pueden apoyar la educación, la accesibilidad y la salud; pero "sus efectos a largo plazo sobre las expectativas de los niños respecto a las relaciones, la empatía o la autorregulación siguen siendo inciertos".
"Por ejemplo, la exposición repetida a contenidos estereotipados, sexualizados, violentos o discriminatorios influye en la manera en que los niños se comprenden a sí mismos y entienden el mundo que los rodea", destacan.
También explican que los algoritmos filtran cada vez más la información sobre salud con el objetivo de captar la atención y no necesariamente de garantizar su exactitud, lo que permite y hagan afirmaciones engañosas.
"La recopilación y el uso de datos personales, especialmente para la elaboración de perfiles y el marketing dirigido, suscitan preocupación en relación con la privacidad, la manipulación y el bienestar", explican.
"La evidencia disponible asocia la exposición digital excesiva con problemas como ansiedad, depresión, trastornos del sueño, aumento de la agresividad y, en los casos más graves, conductas suicidas, especialmente entre los adolescentes más vulnerables', afirma el responsable de la organización sanitaria global y el líder político europeo. EFE
is/crf