Tensión y temor en el Kurdistán sirio tras anuncio de su reincorporación al Estado sirio
Ghadi George Baghdadi
Hasaka (Siria), 29 ago (EFE).- Silencio y tensión se respiran en las calles y entre los habitantes de Hasaka, ciudad siria de mayoría kurda y antigua sede del gobierno autónomo del noreste de Siria, tras el fin del control de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), una calma tensa que ayer viernes se vio interrumpida por una explosión que este viernes dejó dos muertos frente del Palacio de la Justicia de la urbe.
La reciente disolución de las FSD, una alianza armada compuesta mayoritariamente por kurdosirios, para su integración en las instituciones del Gobierno de la nueva Siria, parece tener un impacto desigual en las distintas ciudades que controlaba; el triángulo de Al Raqa, Qamishli y Hasaka, debido aparentemente a la composición demográfica y étnica de cada una de esas ciudades.
Mientras en la vecina Al Raqa, donde los árabes son mayoritarios, se nota a la población más relajada, una sensación que se ve reflejada en sus calles, comercios y cafeterías, en Hasaka éstas parecen prácticamente vacías y se percibe la sensación de inquietud por el futuro.
Esperanza y desconfianza
"Quiero creer que este es un nuevo comienzo. Pero la confianza no se regala, se gana", así se expresó a EFE en condición de anonimato un miembro de las 'Asayish', la fuerza de seguridad interna liderada por kurdos que tras la disolución de las FSD, anunciada el pasado martes, espera ser integrada en el Ministerio de Interior sirio.
"Juzgaremos a este gobierno por lo que haga por las familias kurdas, por nuestra lengua en las escuelas, por la protección de nuestra tierra y por la seguridad de nuestra gente. Hasta entonces, observaremos y esperaremos", dijo, tras afirmar que el ambiente es de cautelosa paciencia más que de celebración.
Es más, no oculta su predicción de fricciones en el futuro por ambas partes: "Para ser honesto, creo que habrá problemas al principio".
"Algunos de los nuestros están enojados porque las FSD se han ido, y algunos en Damasco todavía ven a los kurdos como una amenaza", apuntó, asegurando que "esa tensión no desaparece solo porque se haya firmado un acuerdo. Requerirá un esfuerzo real, por ambas partes, para generar confianza".
Hasaka, sede del gobierno provisional
Hasaka, la ciudad más grande del noreste y antigua sede de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria, brazo civil de las FSD, ha sido durante mucho tiempo una ciudad mixta, con comunidades kurdas, árabes y asirias viviendo en distritos adyacentes.
En ella los kurdos forman una pluralidad, pero no siempre una mayoría absoluta en la propia ciudad, a diferencia de la cercana Qamishli, conocida popularmente como el epicentro cultural y el 'corazón' del territorio kurdo en Siria.
Durante una década, desde la formación de las FSD en 2015, en medio de la guerra civil siria (2011-2024), Hasaka sirvió como capital provincial y sede de un autogobierno que aplicó incluso un sistema educativo en lengua kurda nunca reconocido por Damasco.
Esa estructura, en especial la cuestión de qué la reemplazará, es lo que ahora inquieta a los residentes tras el acuerdo de enero pasado entre las FSD y el Gobierno de transición de Damasco, en el que se estipula que se reconocerá el idioma kurdo, entre otros puntos.
En las aulas
Esa ansiedad la trasladó a EFE Moona Haso, que trabajo de profesora de árabe y kurdo en Hasaka durante 25 años antes de su reciente jubilación, quien señaló que su principal preocupación es si la enseñanza del idioma kurdo sobrevivirá realmente a la transición en Siria.
"El acuerdo lo promete, y quiero creerlo. Pero creo que habrá problemas al principio, y es en las aulas donde más los sentiremos", dijo Haso.
"Durante años desarrollamos nuestro propio currículo en kurdo, porque el Estado nos ignoraba (...) ahora nos dicen que confiemos en Damasco", añadió.
A su juicio, para sus antiguos alumnos, lo que está en juego es más sencillo que la política que los rodea, ya que "a los niños no importa la política, solo quieren abrir sus libros y entender las palabras. Si eso cambia, todo lo demás carecería de sentido".
Para Haso, la cuestión del idioma es existencial, pues "sin nuestro idioma, no hay Kurdistán".
Otro residente kurdo de Hasaka, quien pidió permanecer en el anonimato, no ocultó su esperanza en el futuro, aunque con una inquietud parecida.
"Quiero que esto funcione, por mi familia, por todos nosotros. Siria es nuestro hogar, y una Siria unida es la idea correcta, pero no voy a fingir que será fácil. Hay gente aquí que lo perdió todo con el gobierno anterior, y gente en Damasco que todavía no confía en nosotros. Eso no cambia de un día para otro", añadió.
La reconciliación, en su opinión, no llegará rápidamente: "Pasarán años, tal vez una generación, antes de que seamos verdaderamente un solo país".
"Espero que lo logremos, pero creo que habrá problemas al principio", juzgó, señalando que su paciencia respecto a las promesas de los políticos también se ve mermada por problemas más inmediatos.
"Llevamos 15 años viviendo sin electricidad ni agua. Llevamos 15 años pagando nuestra propia electricidad y nuestra propia agua (...) el gobierno es inútil aquí", concluyó. EFE
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