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Toques de queda en Ecuador, una medida temporal contra una violencia criminal que persiste

Toques de queda en Ecuador, una medida temporal contra una violencia criminal que persiste

Guayaquil (Ecuador), 17 sep (EFE).- Ecuador aplica desde este jueves un nuevo periodo de toques de queda nocturnos por quince días en cuatro provincias, el tercero en lo que va de año, con el objetivo de contener el alto nivel de violencia atribuida al crimen organizado, una medida de efecto temporal que no ha conseguido reducir de forma sostenida los asesinatos, según una experta en seguridad.

"Temporalmente puede haber una baja que te sirve para que las Fuerzas Armadas o las autoridades de seguridad y control puedan realizar otras acciones, pero eso no es una solución sostenible y que afecta realmente al crimen organizado, pero, sobre todo, que te ayude a bajar los homicidios", explicó a EFE la consultora política en seguridad pública de Estado, Katherine Herrera.

1.- ¿Por qué hay toques de queda?

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, encontró en los estados de excepción y toques de queda una opción para contener la actividad criminal e intentar bajar las cifras que colocaron al país a la cabeza de Latinoamérica en índice de homicidios.

En enero de 2024, Noboa le declaró la "guerra" al crimen y denominó como "terroristas" a las organizaciones criminales, y desde entonces ha emitido sucesivos estados de excepción que restringen libertades fundamentales como la inviolabilidad de domicilio y de las comunicaciones, así como la libertad de tránsito con los toques de queda.

Las cifras disminuyeron ese año pero repuntaron en 2025 con un récord de 9.283 asesinatos, pese a que también se decretaron al menos dos periodos de toques de queda vinculados con la inseguridad.

La persistencia de la violencia a inicios de 2026 llevó al presidente nuevamente a decretar esta medida en marzo, mayo y ahora en septiembre en diversas zonas del país, casi siempre en las provincias de la costa que concentran la mayor actividad criminal ligada al narcotráfico.

2.- ¿Qué hacen las fuerzas de seguridad?

Mientras está vigente la restricción de movilidad, que esta vez es de 00:00 a 05:00 hora local, la Policía y las Fuerzas Armadas recorren y controlan las calles, pero sobre todo realizan allanamientos en zonas denominadas como "críticas" y donde, aseguran, se encuentran escondidos los miembros de bandas delictivas que causan zozobra en la ciudadanía.

Si bien anuncian detenciones de integrantes y cabecillas de estos grupos, gran parte de los capturados en estos periodos son personas que incumplen el toque de queda.

3.- ¿Disminuye la violencia?

Herrera señaló que estas medidas ofrecen resultados "efímeros", generalmente durante el periodo de restricción, pero que los grupos buscan trasladarse a otras provincias o vuelven a operar cuando el toque de queda se termina, un fenómeno que sí ha identificado el Gobierno, de acuerdo a los decretos firmados por Noboa.

Las cifras del Ministerio del Interior muestran que tras el toque de queda implementado en mayo en nueve provincias y cuatro municipios, por ejemplo, los homicidios bajaron levemente en junio, de 697 a 693, y volvieron a subir en julio a 704.

Los números de esos dos últimos meses son incluso mayores comparados con los mismos de 2025.

4.- Operativos pero también políticas

La docente universitaria aseguró que estas medidas no pueden ejecutarse sin inteligencia criminal y penitenciaria, investigación patrimonial, control de armas, focalización territorial y otras políticas que formen parte de una estrategia de seguridad.

"Si no hay eso básicamente vamos a seguir como el gato y el ratón'", afirmó.

"Los homicidios van a reducirse siempre y cuando tú desarticules la estructura criminal, atiendas las necesidades que tiene la ciudadanía, fortalezcas mucho más la presencia del Estado de forma eficiente y eficaz, y garantices el cumplimiento de la pena. Para acabar con el crimen organizado, también hay que combatir impunidad y corrupción", resaltó.

Herrera afirmó que, aunque el Gobierno ha dado algunos pasos, otros importantes se han quedado en "intenciones".

"Están generando una guerra táctica, pero no una guerra estratégica", concluyó. EFE

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