Toreo sólido de Román y oreja para Escribano con los "miuras" del cierre de Sevilla
Paco Aguado
Sevilla (España), 26 abr (EFE).- Una sólida faena del valenciano Román al mejor toro de la corrida, que se quedó sin premio, y la oreja que Manuel Escribano paseó del cuarto fueron las notas más destacadas del festejo que hoy cerró la feria de Abril de Sevilla con la lidia de un encierro de la divisa de Miura aparatoso de presencia pero, en general, bajo de raza.
Con un media de peso de más de 640 kilos, a pesar de estar vareados de carnes en sus desiguales alzadas, los astados de la legendaria ganadería lucieron unas defensas y un volumen muy aparatosos. Sólo que más allá de la fachada, en general, no se diferenciaron demasiado del juego de cualquier toro mediocre de otra ganadería.
A excepción del tercero, que sí se entregó y tuvo duración en el último tercio, y del quinto o incluso del sexto, que se acordaron de la "guasa" histórica de su hierro, el resto estuvieron muy medidos de raza y de fuerzas, hasta acabar casi afligidos ante las muletas sin aportar un mínimo de emoción.
De ahí que, aunque se fuera de vacío, haya que destacar especialmente la faena que Román le hizo a ese toro destacado, uno de los ya típicos cárdenos "pacíficos" de la casa al que el valenciano fue asentando en los primeros compases de la faena para mejorar sus fuerzas y dar ritmo a las que en principio eran unas rebrincadas embestidas.
Insistiendo más en el pitón derecho, por donde mejor recorrido y entrega acabó sacando el de Miura, Román le cuajó tres largas tandas de derechazos con auténtica firmeza de plantas, ligándole las embestidas a base de un toreo sólido y de buen gobierno al que respondieron de manera óptima tanto el astado como el público, y que le hubiera valido un trofeo de mucho peso de no haber fallado con la espada en dos inexplicables entradas en la suerte natural, dando salida al astado hacia unos terrenos de fuera que ya no aceptaba.
En cambio, sí que tumbó de una entregada estocada de perfecta ejecución, aunque algo delantera, al sexto, que sí que sacó más dificultades con varias coladas con genio y peligro por el pitón izquierdo ante las que Román reaccionó con idéntica firmeza, en la que fue una más que estimable vuelta del valenciano a la Maestranza.
Pero la oreja, la única de la tarde, fue a parar en el cuarto turno a manos de Manuel Escribano, que se recreó paseándola en una dilatada vuelta al ruedo que cerró un trasteo abierto, como el de su primero, con una apurada larga a portagayola y tuvo como entreacto un desigual tercio de banderillas a cargo del propio matador, que se resarció con un emocionante par al quiebro al hilo de las tablas.
Ya ante la muleta, al de Miura de pelo sardo no le sobraron las fuerzas, e incluso pareció afligirse en los pases cambiados de apertura de faena, a los que acudió con una pastueña nobleza que Ecribano luego contribuyó a alargar con un toreo nada exigente, aunque a falta de un mayor pulso para sostener con más recorrido las nobles arrancadas.
Con todo, el sevillano envolvió el trasteo con variedad y buenos remates de las desiguales tandas de pases, para acabar llevándose esa última oreja de la feria y que no había tenido opción de cortarle al toro que abrió plaza y que, de tan alto de agujas, saltó limpiamente al callejón antes de que Escribano trasteara con oficio con su mansona nobleza.
Otro de los toros más descastados fue el segundo, un sobrero que Pepe Moral volvió a saludar, como al devuelto anteriormente, en la puerta de chiqueros. Pero, además de sus 679 kilos de peso, el de Miura no tuvo mucho más, pues empezó pronto a salirse de las suertes a pesar de la suavidad de trato de este otro sevillano del cartel, que ya con el quinto -el más cercano a la leyenda del hierro de la A con asas- no tuvo más remedio que irse pronto a por la espada de acero.
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FICHA DEL FESTEJO:
Seis toros de Miura -el segundo como sustituto de un titular devuelto por flojo- con una media de peso de 640 kilos, aparatosos de pitones y de gran volumen y caja, aunque sin demasiado remate. Dentro de una raza y unas fuerzas muy medidas, en general, destacó el tercero por su buena condición y su entrega en la embestida, mientras que el quinto sacó genio y complicaciones.
Manuel Escribano, verde esmeralda y oro: estocada baja muy trasera (ovación); estocada caída trasera (oreja).
Pepe Moral, de blanco y plata: pinchazo y bajonazo (silencio); pinchazo, estocada delantera tendida y atravesada y descabello (silencio).
Román, de celeste y oro: dos pinchazos y estocada baja trasera (gran ovación); estocada delantera (ovación).
Entre las cuadrillas, Francisco Romero se agarró en dos excelentes puyazos al quinto, mientras que a pie Juan Sierra saludó tras banderillear al segundo.
Decimosexta y última corrida de la Feria de Abril de Sevilla, con más de tres cuartos del aforo cubiertos (unos 10.500 espectadores), en tarde de viento racheado que molestó la lidia en distintos momentos.EFE
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