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Tras la crisis en Ceuta, ¿qué motivos tienen los jóvenes que quieren marcharse de Marruecos?

Tras la crisis en Ceuta, ¿qué motivos tienen los jóvenes que quieren marcharse de Marruecos?

Rabat, 15 Ago 2026 (AFP) -

Dos semanas después de la crisis de Ceuta, analistas y ONG analizan las razones que llevaron a decenas de miles de marroquíes -cuyo país presume de un rápido desarrollo- a dejarlo todo para intentar cruzar al enclave español.

El gobierno de Marruecos aseguró haber tomado medidas para para atajar cualquier afluencia de migrantes desde su territorio, tras constatar una nueva oleada de desinformación en redes sociales con motivo del día festivo del 15 de agosto en España.

Unos 72.000 migrantes llegaron en pocos días a finales de julio a Ceuta, a nado o a pie. Cerca de 70.000 fueron devueltos inmediatamente, según las autoridades españolas.

La crisis dejó 11 muertos del lado marroquí, según Rabat. En territorio español, al menos 80 personas murieron, según una comisión española de especialistas forenses, mientras que oenegés reportaron decenas de desaparecidos y al menos 141 muertos.

- "Crisis de confianza" -

Dos semanas después, los expertos debaten sobre los motivos que llevaron a estas miles de personas a emigrar de un país que ha registrado un fuerte crecimiento, del 5% en 2025. Marruecos invierte masivamente en sus infraestructuras, sobre todo con vistas al Mundial de fútbol de 2030, que coorganizará con España y Portugal.

Algunos analistas señalan la persistencia de fuertes desigualdades regionales (entre zonas rurales y urbanas) y sociales, con una tasa de desempleo juvenil tres veces superior a la media nacional (un 27% frente al 9,5% a principios de 2026).

Pero, a diferencia de oleadas de emigración anteriores, los perfiles de los migrantes "parecen más diversos", indica a la AFP Mohamed Benaissa, del Observatorio del Norte para los Derechos Humanos (ONDH), con sede en la región marroquí fronteriza con Ceuta.

Muchas de las personas que arriesgaron su vida para entrar en Ceuta "se encuentran en situaciones socioeconómicas relativamente aceptables", explica.

Decenas de ellas abandonaron repentinamente sus trabajos como camareros, obreros o pescadores.

Es el caso de Said Tribek, de 38 años, que se apresuró a dirigirse en auto al puesto fronterizo de Fnideq (Castillejos) con sus dos hijos en cuanto se enteró de un rumor, difundido en redes sociales, que aseguraba que la frontera con Ceuta estaba abierta.

Al llegar y ver la caótica situación, se llevó a sus hijos de vuelta a casa, pero regresó para cruzar a nado hasta Ceuta, de donde fue expulsado de inmediato.

Sin embargo, según sus propias palabras, la situación de este artesano, afincado en Tánger, a 70 km por carretera de la frontera, "no es mala".

"Pensaba que ganaría más si me esforzaba allí tanto como aquí", explicó a la AFP, añadiendo que también quería "asegurar un futuro mejor" para sus hijos.

Para Benaissa, esta emigración masiva es el "signo más profundo de una crisis de confianza en el futuro" y en "la capacidad de las instituciones para garantizar una buena protección social y la igualdad de oportunidades".

Con tan solo 16 años, Ayoub El Abiyed, entrevistado por la AFP a su regreso de Ceuta, aseguró que tiene "buenas notas en el instituto". Pero "no estoy seguro de encontrar un trabajo a la altura de mis ambiciones", añadió.

- "Espectador" en la sociedad -

La imagen del "El Dorado europeo sigue siendo muy fuerte" en Marruecos, donde Europa "se asocia, en la mente de los jóvenes, con el éxito y el ascenso social", destaca a la AFP la socióloga Soumaya Naamane Guessous, quien aboga por una mayor sensibilización ante el papel "amplificador de las redes sociales".

Según una reciente encuesta del ONDH realizada a 500 jóvenes que viven cerca de la frontera, más del 74% de ellos afirmó seguir páginas o contenidos relacionados con la "preparación para la inmigración".

Varios movimientos espontáneos surgieron en los últimos tiempos ante el sentimiento de abandono que muchos jóvenes pueden albergar por parte de los partidos políticos o los sindicatos, como el colectivo GenZ 212, que el año pasado organizó importantes manifestaciones para reclamar mejores servicios públicos de salud y educación.

A los jóvenes les faltan espacios "donde expresar sus frustraciones, defender sus derechos y participar en las decisiones", subraya la socióloga. "El joven ya no se siente actor de la sociedad, sino espectador de un país que se construye sin él".

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