Tres policías franceses son juzgados por la muerte de un repartidor en 2020
París, Francia, 26 Oct 2026 (AFP) -
Tres policías franceses comenzaron a ser juzgados este lunes por la muerte, en 2020, de un hombre cuyo caso fue comparado con el de George Floyd en Estados Unidos, que desencadenó manifestaciones en todo el mundo.
Cédric Chouviat, un repartidor de 42 años, fue derribado y sostenido en el suelo mientras llevaba puesto el casco de motociclista durante una detención en París, el 3 de enero de 2020, después de haber llamado "payasos" a los policías.
Según un video grabado con su cámara, Chouviat les dijo nueve veces en 13 segundos que se estaba "asfixiando". Tras perder el conocimiento, fue trasladado al hospital en estado crítico y murió dos días después.
Los tres policías están acusados de homicidio involuntario. Todos afirman que no escucharon sus pedidos de ayuda.
Uno de los agentes, Michael P., de 33 años, derribó a Chouviat mediante una llave de estrangulamiento, técnica que desde entonces fue prohibida.
Según documentos judiciales consultados por la AFP, el recuerdo del agente sobre la detención era "confuso".
"Estábamos en una posición incómoda. Por lo que recuerdo, deslicé mi antebrazo derecho por debajo de su casco", declaró. "Me aseguré de no ejercer demasiada presión".
Los policías "actuaban en el contexto de una detención difícil en una vía muy transitada", declaró Pauline Ragot, abogada de dos de los agentes. La letrada calificó la detención de "legítima".
Sin embargo, en abril, el defensor de los derechos de Francia concluyó que la policía había incurrido en un "comportamiento inapropiado, negligente e imprudente".
Los abogados de la familia de Chouviat cuestionan la acusación de homicidio involuntario.
"¿Cómo se puede sostener que estrangular a alguien mientras está de pie, estrangularlo en el suelo... escucharlo decir 'me estoy asfixiando, me estoy asfixiando' y seguir estrangulándolo y aplastándolo no es algo intencional?", preguntó Arie Alimi, abogado de la familia.
Christian Chouviat, padre de la víctima, afirmó que sentía "ira" hacia los policías.
"Es una ira que solo me pertenece a mí y que nunca desaparecerá. Me la llevaré a la tumba", declaró.
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