Tropas israelíes avanzan en Gaza y expulsan 100 familias palestinas, pese al alto el fuego
Gaza, 16 jun (EFE).- Unas cien familias palestinas han sido desplazadas a la fuerza de las casas y tiendas de campaña en las que se refugiaban en el barrio de Tuffah, en la norteña ciudad de Gaza, después de que las tropas israelíes avanzaran cientos de metros dentro del enclave palestino, donde ya ocupan más del 60 % del territorio.
Según testimonios de residentes, varios militares israelíes, acompañados por ingenieros y excavadoras, se desplazaron la noche del domingo bajo "fuego de artillería y disparos" y movieron los bloques de cemento que delimitan la discontinua línea amarilla, el perímetro donde el Ejército israelí sigue apostado.
"Cuando salimos de casa por la mañana, descubrimos que habían colocado bloques amarillos justo delante de nuestra puerta, lo que indicaba que nos encontrábamos en una zona extremadamente peligrosa", detalla a EFE el palestino Ahmad Shabit, de 35 años, que huyó con su familia de Tuffah el lunes, tras una noche terrorífica.
Tanto su familia como las otras ocho con las que comparten el edificio se quedaron inmóviles en cuanto comenzaron a escuchar disparos y el avance metálico de las tropas. Los habitantes de cada piso se congregaron entonces en una única habitación, donde pasaron la noche.
"Cada familia pasó la noche acurrucada en un rincón de una habitación, viviendo el terror. No pertenecemos a ninguna organización política ni militar, ¿sabes? Simplemente esperábamos a que el ejército se retirara", dice Shabit.
Dos millones de palestinos en 144km2
No es la primera vez que ocurre algo así: pese al alto el fuego, en vigor desde el 10 de octubre de 2025, Israel ha expandido en múltiples ocasiones la zona que controla militarmente en Gaza, moviendo los bloques amarillos que la demarcan y ocupando más terreno.
El viernes 12, en el este de la ciudad de Gaza, decenas de familias fueron a su vez desplazadas tras un nuevo avance de tropas, denunció la Oficina de la ONU para los Asuntos Humanitarios (OCHA), que informó de una creciente presión entre quienes se quedaron debido a "la inseguridad".
Preguntado por EFE, el Ejército israelí no hizo ningún comentario sobre este último avance de tropas ni sobre la expulsión forzosa del centenar de familias.
"Simplemente, estábamos esperando a que el ejército se retirara. En un momento dado se situaron a 50 metros de nosotros. Cincuenta metros significa que, esa noche, vimos la muerte con nuestros propios ojos", continúa Shabit.
Ya a finales de mayo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se jactó durante una charla en un asentamiento ilegal en Cisjordania de que Israel ya controla el 60 % Gaza, y aseguró haber ordenado a las fuerzas armadas expandir su dominio, por ahora, hasta el 70 % del territorio.
Esto significa que más de dos millones de gazatíes viven hacinados en el 40 % del enclave, lo que equivale a unos 144 kilómetros cuadrados o una superficie similar la ciudad de Boston (con unas 670.000 personas) o un poco más grande que Brujas (Bélgica), que tiene 120.000 habitantes.
En ese pedazo de Gaza, familias enteras -con bebés y niños pequeños- sobreviven en grandes campamentos de tiendas de campaña sin agua corriente, rodeados de aguas fecales, basura y toneladas de escombros. Quienes se acercan demasiado a la línea amarilla, son disparados por drones o francotiradores israelíes.
Según diversas ONG, muchas de las familias que se ven obligadas a desplazarse -algunas lo han hecho una decena de veces desde el inicio de la ofensiva bélica- lo hacen sin poder llevarse sus tiendas de campaña ni sus pertenencias.
"Estamos exhaustos de la vida como desplazados (...)", musita Shabit, que dice que llevaban 10 meses en su casa, pero que han pasado la mayor parte de los últimos tres años en las calles o en una tienda de campaña junto al mar.
"Y ahora, no tenemos adónde ir", reconoce. EFE
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