Trump dice que tregua en Oriente Medio está en estado crítico tras rechazar plan de Irán
Teherán, 11 Mayo 2026 (AFP) -
Donald Trump afirmó este lunes que el alto al fuego en Oriente Medio está en estado crítico, tras descartar la contrapropuesta de Irán para terminar con la guerra que incluía el fin del bloqueo estadounidense a los puertos iraníes y la liberación de sus activos congelados.
La creciente tensión hace temer un regreso de las hostilidades en el Golfo, diluye las expectativas de un acuerdo rápido para reabrir el estrecho de Ormuz al comercio y ha vuelto a presionar al alza los precios del petróleo.
Irán anunció este lunes que exigió el fin de la guerra en la región, el levantamiento del bloqueo estadounidense a sus puertos y la liberación de sus activos congelados, en la respuesta al plan presentado a Trump, quien la rechazó de plano.
El mandatario republicano reaccionó con furia a la respuesta de Teherán y en un mensaje en redes sociales calificó la contraoferta de "TOTALMENTE INACEPTABLE".
Después, el mandatario advirtió a la prensa en la Casa Blanca que el alto el fuego con Irán está bajo "respiración asistida" y afirmó que es "como cuando entra el médico y dice: 'Señor, su ser querido tiene exactamente un 1% de posibilidades de vivir'".
Además, el mandatario prometió "una victoria total" sobre Irán y negó estar bajo presión.
El rifirrafe agitó los mercados energéticos y el barril de Brent del mar del Norte volvió a subir por encima de los 100 dólares.
El presidente ejecutivo del gigante petrolero saudita Aramco, Amin Nasser, declaró este lunes que la guerra en Oriente Medio generó el mayor shock energético que el mundo haya experimentado.
"Aunque el estrecho de Ormuz reabriera hoy mismo, harían falta meses para que el mercado se reequilibrara, y si su reapertura se retrasara unas semanas más, la vuelta a la normalidad se extendería hasta 2027", afirmó Nasser durante una llamada con inversores.
Según el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, su país ha pedido el fin del bloqueo naval estadounidense y de la guerra "en toda la región", lo que implica un cese de los ataques israelíes contra el grupo proiraní Hezbolá en Líbano.
En rueda de prensa, su portavoz Esmail Baqai informó que las exigencias de Irán incluyen asimismo la "liberación de los activos pertenecientes al pueblo iraní, que durante años han estado injustamente bloqueados en bancos extranjeros".
Esto supone volver a la situación anterior al ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra su territorio el 28 de febrero que desencadenó la guerra, y además equivaldría a una victoria de Teherán en su combate contra el aislamiento económico.
El fin de las sanciones internacionales reduciría la influencia de Washington sobre Teherán para poner límites a su programa de enriquecimiento nuclear, un tema que ha sido un obstáculo para un acuerdo.
Estados Unidos, Israel y sus aliados acusan desde hace tiempo a Irán de querer fabricar una bomba atómica. Teherán lo desmiente.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, insistió el domingo en que la guerra no terminará hasta que se destruyan las instalaciones nucleares de Irán.
"No ha terminado, porque todavía hay material nuclear -uranio enriquecido- que tiene que ser retirado de Irán", dijo a la cadena estadounidense CBS.
"Todavía hay instalaciones de enriquecimiento que tienen que ser desmanteladas", añadió.
- "Una crisis humanitaria de gran magnitud" -
El tema estará en la agenda del presidente Trump durante su viaje esta semana a China, informó un funcionario estadounidense.
La falta de acuerdo aumenta la preocupación sobre el estrecho de Ormuz, donde Irán restringe el tráfico marítimo y ha establecido un mecanismo para cobrar peajes a los barcos que lo cruzan.
La Casa Blanca considera inaceptable que Teherán controle esa vía marítima, por donde antes de la guerra transitaba el 20% de los hidrocarburos que se consumen a nivel mundial, y la Marina estadounidense mantiene un bloqueo de los puertos iraníes.
Sin embargo, si no se permite el paso de fertilizantes por ese estrecho "en unas semanas", decenas de millones de personas podrían enfrentarse al hambre y la inanición, declaró este lunes a la AFP el responsable de un grupo de trabajo de la ONU.
"Tenemos unas semanas por delante para prevenir lo que probablemente será una crisis humanitaria de gran magnitud", afirmó Jorge Moreira da Silva, director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) y líder del grupo de trabajo que tiene como objetivo evitar una crisis humanitaria inminente.
"Podríamos ser testigos de una crisis que sumirá a 45 millones de personas más en el hambre y la inanición", añadió.
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