Trump y Xi en la Casa Blanca: cordialidad, pandas y gala con empresarios pero sin acuerdos
Eduard Ribas i Admetlla
Washington, 25 sep (EFE).- El presidente de China, Xi Jinping, puso fin este viernes a su primera visita de Estado a Washington en más de una década, una cita en la que el líder estadounidense, Donald Trump, lo agasajó con gestos de cordialidad y una cena de gala con empresarios tecnológicos en la Casa Blanca, aunque sin que dejara acuerdos concretos.
La visita de Xi, que correspondió al viaje de Trump a Pekín el pasado mayo, se produjo en un contexto de crecientes tensiones comerciales, la guerra de Irán, el futuro de Taiwán y la carrera por la inteligencia artificial.
Una recepción inédita
Trump quiso dejar clara desde el primer minuto la importancia de la visita al recibir el miércoles a Xi a pie de pista cuando aterrizó en la base aérea Andrews, donde se desplegó una alfombra roja para darle la bienvenida.
Aunque lo habitual es que el presidente de Estados Unidos espere a los líderes extranjeros en la Casa Blanca, Trump acudió a recibir personalmente a Xi, algo que no hacía un mandatario estadounidense desde que Barack Obama dio la bienvenida al papa Francisco en 2015.
El republicano trató de impresionar a Xi con una exhibición de poderío militar que incluyó el sobrevuelo de bombarderos, cuyo ruido ensordecedor arrancó una mueca a Trump mientras el líder chino permanecía impasible.
Exhibición de sintonía, sin acuerdos
Durante un encuentro de más de tres horas en la Casa Blanca el jueves, Trump y Xi se esforzaron por exhibir sintonía y cordialidad, aunque no anunciaron acuerdos.
Mientras Trump destacó en sus palabras de bienvenida la "extraordinaria amistad" que lo une al mandatario chino, Xi pidió una competencia sin conflictos y mutuamente beneficiosa y anunció el envío de una pareja de pandas al zoológico de Atlanta como muestra de amistad.
Trump rompió además el protocolo al mostrarle a Xi el nuevo helipuerto que construyó en la Casa Blanca y las obras de un salón de baile con el que aspira a rivalizar con el Gran Salón del Pueblo de Pekín.
Aunque no trascendieron acuerdos concretos, ambos equipos ya habían avanzado el trabajo y anunciaron, antes del aterrizaje de Xi, la extensión hasta enero de la frágil tregua comercial entre las dos mayores economías del mundo.
Sobre Taiwán, Xi presionó a Trump para que expresara un rechazo explícito a la independencia de la isla, cuya soberanía reclama Pekín, mientras el presidente estadounidense mantiene bloqueado un paquete de armamento defensivo para Taipéi que pretende utilizar como "moneda de cambio" en sus negociaciones con China.
Cena de gala con líderes tecnológicos
La pompa prosiguió el jueves por la noche con una cena de Estado en la Casa Blanca, a la que asistieron más de un centenar de invitados y en la que Trump y la primera dama, Melania Trump, agasajaron a Xi y a su esposa, Peng Liyuan, con un menú de inspiración asiática que incluyó róbalo (lubina) con costra de sésamo y bok choy.
Vestido de esmoquin, Trump regaló a Xi, ataviado con un traje negro de cuello Mao, una estatua dorada de un águila calva, símbolo de Estados Unidos, mientras en la calle se escuchaban protestas con gritos de "Xi Jinping no eres bienvenido" y "Libertad para el Tíbet y Hong Kong".
Los mandatarios compartieron mesa con los gigantes tecnológicos Elon Musk, de Tesla y SpaceX; Jeff Bezos, de Amazon; Jensen Huang, de Nvidia; Tim Cook, de Apple, y Lisa Su, de AMD, una imagen que pareció mostrar el gran desequilibrio en lo que se refiere a inversiones cruzadas, ya que ningún ejecutivo chino acompañó a Xi a Washington.
Y es que la inteligencia artificial (IA) ganó peso en la reunión después de que Trump haya desoído las advertencias de los líderes del sector para regularla por temor a que China sobrepase a Estados Unidos.
Mientras el estadounidense dijo en redes sociales que la IA debe "dejarse tal y como está", Xi apostó durante la reunión por garantizar que "permanezca bajo control humano y beneficie a la población".
¿Nuevos encuentros este año?
La agenda concluyó este viernes con un té en la Casa Blanca y luego se desplazaron a los Archivos Nacionales para contemplar la Constitución y la Declaración de Independencia de Estados Unidos, en el año en que el país celebra el 250 aniversario de su independencia, antes de despedirse en las escalinatas del edificio.
"Nosotros tenemos 250 años. Ellos 6.000. Hay una pequeña diferencia. Pero estamos orgullosos de nuestros 250", declaró luego Trump a la prensa.
Según Trump, ambos líderes se volverán a ver hasta en dos ocasiones antes de fin de año, primero en noviembre en Shenzhen (China) con motivo de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y después en Miami (EE.UU.) durante la cumbre de líderes del G20, a la que también está invitado el presidente ruso, Vladímir Putin. EFE
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