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Ulama, el ancestral juego de pelota de México que aprovecha el impulso del Mundial

Ulama, el ancestral juego de pelota de México que aprovecha el impulso del Mundial

Diego Estrada

Ciudad de México, 10 may (EFE).- El ancestral juego de pelota mesoamericano llamado 'Ulama' trata de mantener viva la llama de su tradición e identidad en México 3.500 años después, aprovechando el impulso y visibilidad del Mundial de Fútbol a una actividad que trasciende lo deportivo y alcanza lo simbólico.

La única pista en Ciudad de México con las dimensiones que se estiman que se usaban en la época precolonial es, semanalmente, el campo de entrenamiento para el equipo Azkatletl, cuyos integrantes llevan el equipamiento tradicional para practicar este deporte en el que la pelota debe ser golpeada únicamente con la cadera.

"El juego tradicional inicia desde abajo (...) El equipo A inicia el juego por abajo, únicamente usando la cadera. De la misma manera que de la cadera vamos a elevar la pelota. Una vez que está arriba la pelota, es cuando empezamos a hacer las anotaciones al aro. Pero si la pelota pega en el aro y cae a ras de piso, le tocaría al equipo B", explica a EFE José Jorge Hernández, de 29 años, entrenador del equipo.

La pista donde los cerca de 15 integrantes del equipo juegan está en la alcaldía capitalina de Azcapotzalco, en el norte de la capital mexicana, donde tratan de mejorar su técnica de un juego que, en la modalidad de cadera, tiene unos 500 años.

Según Hernández, lo practicaban las sociedades prehispánicas para "arreglar conflictos" entre ellos, una práctica que introdujo la cultura olmeca, la primera gran civilización de Mesoamérica extinta en el año 400 A.C.

Ahora ellos tratan de transmitir esta expresión milenaria e, incluso, participan en grandes torneos con equipos de países como Estados Unidos, Belice o de Guatemala.

A pesar de que las cosas cambian, los integrantes del equipo -tanto hombres como mujeres- usan una vestimenta tradicional de gamuza para proteger la cadera de los impactos de la pelota, que pesa más de tres kilos y "duele" al golpearla.

"Yo me siento contento al seguir jugando, al seguir practicando esas tradiciones (...) Con esa parte del Mundial estaría muy bien que se conociera, que se presentara, que la gente lo practicara, que se llevara un buen sabor de boca al venir aquí", añade Hernández, ataviado con un tocado azteca que representa a un jaguar.

Significado espiritual con el Sol y la Luna

Una de las personas que acude semanalmente a la pista del centro cultural Faro Poniente Xochikalli es Mónica Gabriela Manrique, de 34 años, quien se introdujo hace pocos meses en el 'Ulama' gracias a sus hermanos.

Desde que comenzó a practicarlo, indica, se dio cuenta de que es un juego "muy emotivo" que tiene "mucha profundidad", ya que hay una "dualidad" simbólica entre el sol y la luna o la vida y la muerte.

Al igual que su entrenador, coincide en que la Copa del Mundo es una "oportunidad" para que la gente sepa de su existencia y que no se pierda con el paso de las generaciones.

Por su parte, Aaron Rivero, de 33 años y también jugador, subraya que lleva cuatro años practicándolo y lo define como algo que lo hace sentir "realmente orgulloso", pues es "conectar con lo que soy, con lo que fuimos".

"Siento que fue un llamado, de verdad siento que realmente fue un llamado. Mi memoria también es lo que me trajo aquí (...) Yo estoy muy orgulloso de lo que son las raíces mexicanas. Todo el tiempo desde niño creo que tuve una situación de conexión con la cultura mexica", sentencia.

El 'Ulama' resistió a la prohibición colonial y vive una época de renacimiento en México. EFE

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